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Crisis medioambiental: del alarmismo a la lucidez

Debemos dejar de correr aturdidos por el humo y recordar lo primero que te dicen en cualquier curso de prevención de incendios o simulacro de sismos: trata de mantener la calma y la lucidez. Si entras en pánico, no podrás ayudarse a ti mismo ni a los demás. En este momento, realmente estamos actuando como si la casa estuviera en llamas.

A ese grito de alarma lanzado por Greta Thunberg, en lugar de activar ese plan de emergencia ordenado nos hemos asustado un poco y en este momento estamos en esa casa, rodeados de humo, aterrorizados, golpeando cada puerta porque no vemos nada, sin habernos puesto algo mojado en la boca y la nariz, gritándonos unos a otros, y nos estamos olvidando de seguir las líneas luminosas en el suelo que nos muestran el camino hacia la salvación.

Dado que la atención se ha centrado en la situación de nuestro planeta (que ya sabemos que hemos tratado como basura), leo cada vez más publicaciones apocalípticas en las redes sociales, personas que anuncian la extinción en masa, incluso hay los que elogian el hecho de dejar de tener hijos porque se enfrentarán a un futuro marcado y no podemos apoyar ese consumo, personas que gritan contra un mundo que parece no preocuparse por el Amazonas en llamas, que ladran contra los gobernantes del mundo que no hacen lo suficiente.

Aunque el vínculo directo entre la acción humana y el cambio climático no es tan cierto, no hay duda de que el abuso de los recursos está dañando la Creación. Los ambientales son problemas reales e inminentes, y sí, también amenazan nuestra vida en este planeta, pero no es saliéndonos de madre y usando expresiones como “mañana moriremos todos” como nos salvaremos o cambiaremos algo.

Nuestras elecciones no tienen un gran impacto en el mundo, pero tienen un impacto y debemos trabajar en lo que podemos influir. 

Hablar de los problemas es imprescindible, pero mientras no hayamos hecho todo lo que esté a nuestro alcance para mejorar la situación, es mejor dejar de quejarse y comenzar a hacerlo. Dejar de señalar a un posible responsable, los poderosos de la tierra que no han hecho o no hacen lo suficiente, que no hablan del problema y parecen ignorarlo, y continuar haciendo lo que realmente podemos, marca la diferencia.

Acción tras acción, botella de plástico tras vidrio, consumo consciente. Por supuesto, no somos Trump ni la hija de un petrolero, nuestras elecciones no tienen un gran impacto en el mundo, pero tienen un impacto y debemos trabajar en lo que podemos influir. Mejor centrarse en una lista de acciones. Lo que realmente podemos cambiar en nuestra pequeña esfera de influencia será pequeño, insignificante, pero es lo único en lo que realmente tenemos el poder de intervenir para hacer algo que importa. El resto es hablar.

Está bien estar informados e informar, pero sobre lo que hacemos. No polémicas, sino hechos. Pequeños e inexorables hechos.

Ya estamos más extinguidos que el oso polar. Y no por el Co2. Yo, que nunca fui una gran ecologista y nunca me interesé en temas ambientales, me encontré pensando con angustia en mi futuro y el de mi hija. Con verdadera angustia.

Entre la quema de Siberia, el Co2 que nos asfixiará, el permafrost que se agota, el agua que una cuarta parte de la población mundial pronto perderá…
Todo es cierto, pero pensar que no deberíamos poner más niños en el mundo porque no sabemos qué futuro les dejaremos es estúpido.

Y, sobre todo, vivir angustiado no es realmente una actitud cristiana. Me parece el eco de las habituales charlas de moda sobre la supuesta “calidad de vida” de la que somos jueces últimamente.

Dios ha puesto el mundo en nuestras manos y ciertamente no puede hacer mucho si lo estamos tratando mal, pero siempre estamos en manos de Dios, recordémoslo. “A cada día le basta su afán” porque no sabemos lo que nos depara el futuro y, sobre todo, a pesar de las predicciones alarmantes, sabemos que todo aquí solo nos ha sido prestado.

El amor, desafortunadamente, es la primera fuente que estamos agotando en este planeta. Y sin eso, sin respeto por la vida y por nuestra especie antes de todo los demás, nosotros, que queremos salvar plantas y animales sin tener piedad de nuestro hermano, estamos abocados a la extinción. Por estupidez.

Tienes fe. Úsala. No sé si es pronto o tarde para salvar este planeta, lo que sé es que debemos tomar nota de la situación, cambiar, no hablar o decir que las cosas deben cambiar, sino cambiarnos a nosotros primero.

Debemos dejar de correr al azar aturdidos por el humo y recordar esa lección de evacuación: buscar las líneas fosforescentes que indican la salvación.

Recordemos que para nosotros, el mundo podría incluso terminar en una hora, de mil maneras, pero nuestra fe nunca nos ha llevado a ahogarnos en la angustia y la desesperación por nuestra precaria condición (que siempre es así, y siempre lo será).

Fuente: http://marthamaryandme.com/2019/09/20/norme-di-evacuazione-per-mondi-in-fiamme/

INTERNET y las REDES nos vuelven a educar

Nunca antes en la historia de la Humanidad se habían vivido tal cantidad de cambios en tan poco tiempo. En cuestión de un par de generaciones, la mujer y el hombre nos hemos transformado y, con nosotros, la naturaleza, el clima, las sociedades, los hábitos, las costumbres, es decir, el mundo entero como lo conocíamos. Por supuesto, también, nuestra forma de leer y, con ello, la manera de pensar. Poca cosa.

La lectura es una forma de comunicarnos y entender el mundo. La revolución tecnológica, con el internet, las redes sociales y la virtualidad toda, ha transformado, rápida y profundamente, nuestra manera de leer, de comprender el mundo que nos rodea y, en buena medida, nuestra forma de ser. El cambio ha sido tan rápido que, los científicos tanto como los nativos e inmigrantes digitales, no lo alcanzamos a comprender en toda su compleja extensión. 

Es un hecho que leemos diferente, pero ¿pensamos distinto? ¿Internet reeduca nuestro cerebro?

Para muchos, la virtualidad es el canal para acercarse a la realidad, ya sea por medio del teléfono o la computadora; se ha convertido en la vía principal para enterarnos y comunicarnos; son el gran filtro. Se ha demostrado científicamente que, a lo largo de la historia, el hombre (su cerebro) ha sabido adaptarse a los cambios, a las nuevas realidades. Es una de sus grandes capacidades y le ha permitido no únicamente sobrevivir sino modificar a su favor las condiciones de vida del entorno. Por eso estamos aquí. 

Internet y las redes sociales suponen un cambio sin precedentes. Y nos estamos adaptando a él. Todo ha sido tan rápido que no ha habido tiempo para estudiarlo con suficiencia y crear una base única de conocimiento; los expertos están divididos en sus opiniones. Para algunos, se lee menos que antes y ha disminuido la capacidad de leer y pensar en profundidad; para otros, ahora se lee más, de forma diferente y con cambios que aumentarán nuestra capacidad intelectual.

Aunque es un fenómeno que a todos concierne, el campo de batalla, o el lugar de las grandes transformaciones es, primordialmente, el cerebro de los jóvenes y los niños. Expuestos a todo tipo de emisores y mensajes, a cual más atractivos e interesantes, libran, gozosa y abiertamente, un diario conflicto de gustos e intereses en los que la lectura juega su papel, que no es secundario, de ninguna manera.

El tema es de tal calado que habrá que dedicarle una segunda entrega aunque, desde ahora, podemos adelantar una conclusión: el resultado es totalmente personal, es decir, del grado en que cada uno de nosotros (alumno, maestro, padre, hijo) sepamos armonizar nuestra vida intelectual con el uso de la tecnología (y no al revés) dependerá nuestro crecimiento personal.

Por: Bertha Inés Herrerías Franco

Ciencia ficción, magia y otras locuras

Avatar, una película que sin duda marcó tendencias en el cine y en el pensamiento de la sociedad occidental. En ella se narra la historia de algunos seres humanos que tienen la misión de apropiarse de un mineral, localizado en Pandora, una luna del planeta Polífemo, habitada por los na´vi. Para ello habrá que luchar contra los nativos. 

Llama poderosamente nuestra atención el hecho de que en Pandora existen unas montañas flotantes. Al ser una película de ciencia ficción, inmediatamente pensamos: “esto es ciencia ficción, esas cosas sólo suceden en la imaginación y en las películas de ciencia ficción”.

Si alguien te dijera “Está Harry Potter allá afuera, haciendo un Wingardiium Leviosa”, o “voltea, ahí viene Frodo con el anillo que controla a la humanidad”, por supuesto que no le creeríamos, esas no son cosas reales. Pero qué pasaría si alguien nos dice “allá afuera hay unas montañas flotando”. Si fuéramos ingenuos diríamos “eso no es cierto”, pero  como somos ingenieros le responderíamos: “es el efecto Meissner”.

En este artículo analizaremos el efecto Meissner, el cual provoca la levitación de objetos. Esto no es producto de la imaginación ni de la magia oscura, sino más bien de la física del universo.

¿En qué consiste este efecto? En resumen, cuando un material hace la transición del estado normal al de superconducción, excluye de forma activa los campos magnéticos en su interior, lo cual provoca que, en presencia de un campo magnético, el material levite. 

Pero, ¿qué es la superconductividad? Es el efecto de un material de perder su resistividad eléctrica en bajas temperaturas. Al tener nula o muy baja resistividad eléctrica, la corriente eléctrica fluye a través del cuerpo sin obstáculos. Este fenómeno puede ocurrir en metales, aleaciones, compuestos metálicos y semiconductores entre 23.3K y 0.01K.

Hacer levitar ciertos objetos es una de las cualidades de la superconductividad, sin embargo, no es la única y es uno de los campos de la ciencia que se siguen estudiando y buscando aplicaciones. Por ejemplo, una montaña levitando no nos funciona mucho, pero ¿que tal utilizar esta cualidad para hacer levitar un tren y mejorar el transporte? El Beneficio de esto es que los superconductores son materiales los cuales no presentan resistencia eléctrica y no se disipa calor, por lo que toda la energía que se utiliza se aprovecha. Esto ya es una realidad en países como Japón. Los japoneses crearon un tren a base de superconductividad “Maglev”, el cual supera los 600 km/h. Podemos ver que la levitación por medio de la superconductividad ofrece un doble beneficio en el transporte: primero, toda la energía utilizada es aprovechada, segundo, la fricción del desplazamiento del tren es prácticamente nula. Esto es lo que permite alcanzar altas velocidades sobre tierra. 

Como sabemos, esta tecnología llegará a México próximamente con el MexLoop, tren que unirá las ciudades de México y Guadalajara pasando por Querétaro y León, que no solo se moverá por superconductividad, sino por la creación de un vacío, disminuyendo aún más la resistencia del aire.

Lo que para unos es magia para otros es ciencia. ”

Sin embargo, la superconductividad sigue siendo un reto. ¿Podríamos imaginar todos los beneficios de esta tecnología aplicada al transporte público urbano, a la mensajería, o inclusive dentro de la industria? Sería una revolución progresista que quizás no dimensionamos hasta dónde puede llegar. Sin embargo los altos costos de su implementación no permiten que sea todavía aplicable a todas las áreas mencionadas. Este es el reto de los ingenieros mexicanos, tenemos que lograr desarrollar esta tecnología de manera que sea accesible a toda la población.

¿Parece una idea de ciencia ficción? Si, parece, sin embargo, gracias a la tecnología desarrollada por la humanidad, la magia está cada vez más cerca, porque lo que para unos es magia para otros es ciencia.

Juan Sebastián Ludlow Bosch
Ingeniería Civil 6° Semestre

El más inesperado encuentro de dos mundos

La CDMX siempre sorprende. Justo cuando creemos haberlo visto todo, surge algo que desafía el límite del asombro. El hecho más reciente, la apertura de la Zona Arqueológica Mixcoac, en la ubicación menos propicia para un hallazgo prehispánico: al lado del Periférico ‒ literalmente debajo de los carriles laterales ‒ frente a una enorme tienda al mayoreo y a la sombra de dos segundos pisos. De hecho, la mejor vista del sitio se logra caminando –indebidamente- por la banqueta del Periférico.

Si bien su ubicación no es propicia, su apertura al público sí lo es. Nos invita a pensar cómo, a casi 500 años de la Conquista, nuestro pasado precolombino aún sigue a flor de piel.  

A casi 500 años de la Conquista, nuestro pasado precolombino aún sigue a flor de piel.”

En el descubrimiento del sitio de Mixcoac se entretejen tres historias. El historiador Francisco Fernández del Castillo informa de la existencia de una estructura en “los llanos de San Pedro de los Pinos” y solicita vigilancia para evitar el saqueo.  Por su parte, el arqueólogo Eduardo Noguera, propone que un montículo divisado en sus recorridos en tranvía es, en realidad, un templo por descubrir. Y tres, Octavio Paz, de niño y con una precoz mente imaginativa, plantea que las piedras que escaladas ese domingo, con sus primos, son, en realidad, una “pirámide”. Las tres versiones coinciden en un punto: Manuel Gamio las escucha y da la orden de iniciar excavaciones en 1920.  

En realidad, la existencia del sitio era sabida desde el Mapa de Uppsala, una joya cartográfica realizada entre 1536 y 1550, que identifica  los puntos principales de la capital de la Nueva España. En él aparece, al sur-poniente, Mixcoat, una serpiente de cascabel color verde con un tocado de nubes, que podría entenderse como la Vía Láctea. Era sólo cuestión de tiempo para que el acero, las varillas y el concreto urbano chocaran contra su pared de adobe, piedra y tezontle. 

Dile adiós a la romántica asociación de “ruinas, vegetación y silencio” y adéntrate, al mismo tiempo, al pasado prehispánico y el tráfico en hora pico. Anímate a vivir una experiencia citadina única.

Creación literaria

Hace un año comenzamos un proyecto en el CEM Miraflores donde encontramos un espacio para que cualquier MUJER que tenga algo que decir, venga a plasmarlo en papel y tinta. 

La Maestra Valeria de la Rosa las acompaña a tejer historias, cuentos y hasta novelas, dando vida a personajes ficticios o reales, llevándolas a que su mente salga de sus terrenos habituales para explorar su potencial creativo. A lo largo de estas clases-taller-laboratorio han surgido textos sorprendentes que hoy los invitamos a leer.

Valeria de la Rosa Friscione, historiadora del arte por la IBERO, estudió 4 años Creación Literaria con el maestro Germán Dehesa, tiene posgrado en “Comercio y Peritaje del arte y el libro” por la Pompeu Fabra en Barcelona y diplomado en corrección de estilo en la CANANIEM. Su primera novela, “Probaré tu piel de seda”, ganó el premio de edición de CONACULTA-IVEC. Actualmente es maestra de talleres literarios para niños y adultos.

Ejercicio: Escribir un texto derivado de los anagramas: Omar y Trama. Un Anagrama consiste en usar las mismas letras de una palabra pero acomodadas en orden distinto… Ya verán qué textos tan emocionantes salieron de esta dinámica:

Leyendo el café y las intenciones

En un local de esos ya muy viejos en donde el café fluye todo el día y la gente se convierte en amante de dicha libación, una dueña, dos clientes y un observador pasan los días. Cada quien su historia.

A Omar el amor lo tiene sin cuidado; lo que verdaderamente lo despierta no es Norma sino el aroma del café que ella prepara en su pequeño local. El panqué de mora también es bueno, y aunque la mujer parece obsesiva y zafada de la cabeza, a él siempre lo atiende muy bien, hasta le endulza el café de un modo especial.

Por su parte, Norma sí vive de amor, de ese amor que como un remo empuja y dirige una embarcación. Cada mañana espera ansiosa servir en su cafetería de la Roma, en su vieja taza rota, el café de su secreto amor. Es tanta su adoración por Omar que decide terminar con él antes de que Marta se lo robe.

Marta, otra clienta del café, no se imagina que tiene participación en la trama de esta triste historia pues en Omar jamás se ha fijado, sólo intercambia frases cortas de saludo en alguna u otra ocasión.

Amos, el lector de café que para Norma trabaja, ve el fallido triángulo desde la distancia e intuye que eso no va a terminar bien, pero al igual que la rata que observa su entorno con atención, se limita a ver tras bambalinas la función.

La policía encuentra el cuerpo sin vida de Omar, quien caminando por la calle hacia su trabajo sintió el último latido de su joven corazón. Un panqué de moras en una bolsa de papel y un thermo con café tirados en el callejón.

-¿Qué tanto dices entre dientes? -pregunta ansiosa Norma, mientras Amos, su empleado, le lee el café.

-Tengo un mantra que repito a diario -contesta sin levantar la mirada -El amor es un arma que mata en silencio, -le dice tranquilo y añade -así como tú.

Por: María Teresa Rosado Machain

Ramón y Mara: una historia peculiar

La trama de esta historia es inusual. No andaré por las ramas y sin demora contaré cómo, el que se arrima, consigue siempre en su vida un poco de amor y de rima. Ramón solía pasear por las tardes junto a la támara que el leñador cortaba en el bosque mientras que Mara lo contemplaba de lejos, suspirando por su aroma y su galanura. Elucubraba que, si se acercaba nada más así, el joven hombre, marro en expresión y al parecer en sentimientos, la rechazaría. Pero el bosque, su entorno cotidiano, la invitaba a armar un romance lleno de pasión. Y así, loca de atar y sin dar cabida a la razón, Mara se decidió a cocinar un marón e invitar a Ramón a una cena como ésas que aparecen en los filmes ubicados en Roma, donde todo es amor y emoción. Habían sido amigos desde niños, así que, pensaba, no sería difícil convencerlo de aceptar su invitación. La joven preparó todo, consiguió el pescado fresco pues el mar no estaba lejos, y de paso compró un poco de maro para la herida del dedo, que se había hecho rebanando zanahorias. Puso en la mesa velas, flores y vino para crear el ambiente adecuado. Más que nada, rogó para que todo saliera bien y que en su velada no apareciera ‘Martha’, esa rata que todas las noches la visitaba buscando algo qué comer. Tanto la veía, que hasta un nombre le había dado pues, aunque les tenía aversión a los roedores, los bigotes del animal le recordaban a su amada tía, llamada igual, sólo que ésta, en paz descanse, en vez de un pequeño mamífero, en sus buenos tiempos, una morsa parecía. Pero eso sí,
alegre y cariñosa como nadie.

Al día siguiente, ya con todo listo, acudió al bosque pues sabía a qué hora Ramón hacía sus caminatas
habituales. Pasando entre los arbustos de moras, llegó junto a él, y sin más, le lanzó una mirada de esas que matan y al oído le murmuró algo que ignoro, logrando que, sin chistar, el majo chico aceptara su elaborado plan. Ella misma no estaba mal, se decía Mara con seguridad, pero su mayor arma, sin duda, eran sus expresivos ojos y su gran elocuencia. Ramón era tímido, así que habría que darle mucho vino y sentarse cerquita de él. Mara sabía que, en el fondo, ella le había atraído siempre y que él sólo necesitaba un empujoncito para que su karma se uniera en uno sólo. Estaba decidida a romper todas las normas.

Después de la cena, el joven elogió el pescado, agradeció el convite y lánguidamente le hizo notar a Mara lo bien que lucían sus rizos dorados que le caían sobre sus hombros, pero nada más. Ella, impaciente, pensaba qué estrategia seguir, cuando de pronto, frente a su mesa pasó corriendo Martha, la rata, buscando ávidamente cualquier rastro de comida para llevárselo a sus afilados dientes. Era negra, gorda y repulsiva, por lo que la chica, alarmada, no pudo más y sin pensarlo saltó a las piernas de Ramón, rodeándolo del cuello y gritando que sacara a la rata de allí. Tal vez la tan querida tía Martha sí había poseído al roedor y había calculado el momento exacto para hacer su aparición, pues una vez en los brazos de Ramón, no hubo poder en él que resistiera los encantos de la muchacha, haciendo que el frenesí de la pareja superara cualquier película de ficción.

Mara agradeció toda su vida a la rata Martha su oportuna intervención.

Por: Yolanda García Mier

Trama de un amor

Cuando conocí a Martha me pareció que sólo tenía diez años, de no ser por su abultado abdomen que evidenciaba su embarazo avanzado, me hubiera quedado con esa idea. Nunca supe su edad. Vivíamos en la calle, resguardadas en el marco de una puerta que nos tapaba del sol, de las lluvias, los fríos y que para nuestra buena suerte ya nadie abría.

De las puertas vecinas salía gente a la calle. Por lo general los adultos iban y venían, siempre con prisa y cargando cosas. Los que se quedaban en la calle con nosotras eran los niños. Los adultos querían a Martha, siempre le traían de comer o le regalaban ropa, cobijas y cosas que decían podrían servirle. Ella me compartía de todo. A cinco puertas de la nuestra estaba una tienda, cada mañana al abrir, Martha me llevaba ahí, para acompañarla mientras barría la banqueta a cambio de un vaso de leche y pan. Después regresábamos a nuestra puerta que también barría, acomodaba nuestras cosas y luego platicaba conmigo de lo que fuera. Por las tardes, cuando los niños salían a la calle, a veces la invitaban a jugar, ella me llevaba, aunque sólo fuera para verlos correr y reír.

Una mañana Martha comenzó a llorar, yo no sabía qué estaba pasando. Se acercó una señora, la tomó en sus brazos y se la llevó corriendo. Pasó un día con su noche y otro día más. Creo que estuve sola tres noches. Una mañana regresó Martha con su hija en brazos. Las señoras de las otras puertas iban a vernos varias veces al día. Los niños ya no la invitaban a jugar, pero si se acercaban a conocer a Mora, la hija de Martha. Había veces que las niñas de las puertas jugaban con nosotras, en uno de esos días fue que me dieron mi nombre: Mar.

Las cosas cambiaron. Martha ya no me llevaba con ella, me dejaba al cuidado de Mora, siempre bien cubiertas en nuestra puerta. Iba y venía como los adultos, a su regreso nos daban de comer o nos traía cosas para mejorar nuestro lugar. Ahora jugábamos las tres, éramos muy felices y nos queríamos.

Una mañana Mora amaneció llorando, pero no sabíamos por qué. Martha comenzó a llorar con ella sin saber qué hacer. En cuanto escuchamos la puerta de la tienda que se abría, Martha tomó a Mora en sus brazos y pidió ayuda a los adultos. Yo me quedé esperando, durante dos noches.

Esa mañana me desperté cuando Martha me tomó de los brazos y me cargó como a Mora, me puso la ropa de su hija y me trató de alimentar. Yo no entendía que pasaba. Todo el día estuvimos juntas y eso me ponía muy feliz, aunque la veía diferente y Mora ya no estaba.

Fue más claro para mí cuando una señora le dijo cuánto sentía la muerte de su hija. Martha me abrazó muy fuerte y después contestó, sonriendo al mismo tiempo que me acercaba a la adulta, que aquí estaba su hija. Sí, era yo.

A partir de ese día los niños y adultos iban a vernos con curiosidad, para conocerme, el amor entre ambas era inexplicable. Ella me platicaba de lo que íbamos a hacer, quería que cambiáramos de puerta, porque esa ya no le gustaba, ya no la barría ni arreglaba. Cuando salían los niños a jugar les pedía que jugaran conmigo, al principio solo le decían que no, después se reían de nosotras y eso molestaba mucho a Martha, la ponía muy triste ver que nadie quería ser mi amiga.

El último recuerdo que tengo es confuso. Caminábamos hacia el parque, ella me cantaba cuando un fuerte claxon sonó, dejó de cantar, volteó y gritó tan fuerte que aún la oigo. Sentí cómo me desprendía de sus brazos dando vueltas hasta caer al suelo. Lo único que veía eran los pies de adultos y niños que se acercaban.

Una voz infantil dijo mi nombre y me levantó, desde los brazos de esa niña pude ver a Martha tirada en el suelo llena de sangre, alguien estaba prendiendo una veladora cerca de su cabeza. Traté de saltar para abrazarla, escuché cómo la niña que me cargaba comenzaba a gritar y los demás me veían asustados al tiempo que gritaban “se está moviendo”, que yo me movía. Salté o me aventaron, no recuerdo, caí en el pecho de Martha, pero ella ya no me abrazó, quería llorar pero no pude.

Una mujer se acercó y nos tapó con una tela blanca, sólo escuche a una señora decir “descanse en paz Martha… y su muñeca Mar”.

Por: Cecilia Pérez

El rol de las Artes y la Música en la educación escolar

Desde hace tiempo ya, se está enfatizando la importancia de las asignaturas “STEM” (Science/Technoiogy/Engineering/Math – Ciencia/Tecnología/Ingeniería/Matemáticas) en el curriculum de los programas de educación escolar, con el fin de preparar a los niños y jóvenes para los retos del mercado laboral.

Si bien este enfoque es correcto, no hay que olvidarse de que el objetivo de la enseñanza no solamente debe ser crear individuos técnicamente preparados para afrontar sus futuras vidas profesionales, sino que también es necesario fomentar las capacidades emocionales que conforman a cada individuo y que coadyuvan a crear una sociedad más equilibrada.

Es en este contexto que cada vez más se está reemplazando el enfoque “STEM” por “STE-A-M”, añadiendo las Artes/Música como factor complementario y adicional a fomentar en los planes de estudio.

Esto tiene varios motivos, los cuales se enumeran y desarrollan a continuación:

Las Humanidades ayudan a fomentar el pensamiento cognitivo y también las destrezas de comunicación, mejorando la capacidad para procesar hechos y establecer opiniones bien fundamentadas. La mente creativa también favorece entornos más abiertos en los cuales se fomenta el diálogo, lo cual lleva a una colaboración más efectiva entre distintos grupos.

La mente creativa favorece entornos más abiertos en los que se fomenta el diálogo. 

Por otra parte, las Artes y la Música constituyen un estímulo importante de cara al desarrollo emocional, complementando las cualidades racionales que se ven favorecidas por el enfoque STEM. En definitiva, ayudan a maximizar ambas funciones cerebrales (la izquierda: pensamiento analítico, y derecha: pensamiento imaginativo), de modo que fomentan el desarrollo de las capacidades de innovación, creatividad y colaboración, a la vez que incrementan la flexibilidad y adaptabilidad, aspectos sumamente importantes en entornos tan dinámicos y cambiantes como los que vivimos hoy en día.

Asimismo, también hay estudios que demuestran que STE-A-M favorece la inclusión social y académica de colectivos de estudiantes con dificultades, dado que el enfoque multidisciplinario ayuda a mejorar el rendimiento en las asignaturas cursadas en general.

En conclusión, debemos fomentar este tipo de planes de estudio ya que no solamente ayudarán a capacitar a las futuras generaciones desde un punto de vista técnico, sino que también son clave para fomentar otros aspectos como el equilibrio social y emocional y la capacidad de innovación de nuestras sociedades, lo cual contribuirá a incrementar el bienestar de las mismas.

La música y el arte son clave para fomentar el equilibrio social y emocional y la capacidad de innovación de nuestras sociedades.

Rómulo Conde Machado
Licenciado en Administración y Dirección de Empresas / Experto en Integración de Sistemas y Diseño e Implantación de Sistemas de Información.
Nacido en Alemania, hijo de emigrantes españoles, Rómulo tiene un curriculum multi-disciplinario y multi-cultural, a raíz de su formación humanista recibida en Alemania, carrera universitaria cursada en España, formación de post-grado recibida en EE.UU. y experiencia laboral en Consultoría y Sector Financiero en España, Reino Unido, Alemania, Brasil, México y EE.UU.
www.linkedin.com/in/romulocondemachado

5 frases que NO debes decir

En mi humilde opinión, existen una serie de frases que deberías eliminar de tu vocabulario social o profesional pues, si te soy sincero, afectan muchísimo tu imagen pública. Haré mi mejor esfuerzo para explicarte cuáles son pero antes debes saber por qué no debes decirlas. Lo que pasa es que con todo respeto, cada vez que las mencionas quedas como hipócrita, falso, flojo y hasta sumiso. Y no solo eso, sino que además… ¿Te digo algo y no te enojas? Toda esta introducción fue un engaño para utilizar estas frases tan coloquiales que sin querer muchas veces decimos sin saber que son enemigas de nuestra buena percepción. ¿Las detectaste? 

1. En mi humilde opinión
La humildad es la virtud que consiste en el conocimiento de nuestras propias limitaciones y debilidades, así como la sumisión y rendimiento ante los demás. Por lo tanto, si tu opinión es limitada y débil… ¡Mejor no la expreses!

2. Si te soy sincero
¿O sea que normalmente no lo eres? Tener que demostrar tu sinceridad es solo es un indicio de que en realidad eres falso e hipócrita.

3. Haré mi mejor esfuerzo 
¡Eso se da por entendido! Al mencionar esta frase estas demostrando que regularmente no haces tu mayor esfuerzo. Además, das a entender que no lograrás tu objetivo y te estás excusando por adelantado. 

4. Con todo respeto 
Esta frase normalmente la anteponemos cuando vamos a decir algo que es imprudente o desconsiderado. Pero si el respeto es la prudencia y consideración hacia los demás, ¿no es una reverenda estupidez decirla? (con todo respeto).

5. ¿Te digo algo y no te enojas?
¡Uy! Basta con escuchar esta frase para que te empiece a hervir la sangre y enojarte el doble de lo que normalmente lo harías. Si debes confesar algo negativo, dilo de manera directa y con asertividad.

Además de estas cinco frases, existen muchas otras que también debemos evitar y que son aquellas que después se escudan en un “pero”: «no te ofendas», «no quiero molestarte», «no era mi intención decírtelas» y «quién soy para darte consejos».

¡Elimina estas frases de tus conversaciones a partir de hoy!

Imagen Pública
Nuevo Polanco, Ferrocarril de Cuernavaca 683. 
www.imagenpublica.mx