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Qué es la depresión de los domingos y por qué se hace insoportable por las noches

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Aunque pocos lo creen, la depresión del domingo existe y es un malestar social que se manifiesta en las grandes ciudades debido al ritmo de trabajo.

Algunos dicen que ese sentimiento aparece después de comer, otros al atardecer. Lo cierto es que se va agudizando con el pasar de las horas y se hace realmente insoportable por la noche.

depresión de domingo

Muchas veces sentirse solo puede significar un motivo para caer en una depresión. El fin de semana significa, para muchos, “libertad” entonces, en el atardecer del domingo entra esa angustia de perderla. En nuestra sociedad cada vez es más frecuente debido al estrés que causa pensar en la rutina que viene. Por esta razón, nuestro cuerpo, espíritu y mente necesitan relajarse alguna vez, para distraerse de la actividad cotidiana.

La “depresión del domingo” se define como una sensación de angustia o tristeza inexplicables en la que los que la sufren “matan” su día de descanso durmiendo, y al despertar les causa una gran culpa, pues creen que desperdiciaron su libertad de forma inconsciente. Otros aseguran que sienten presión en el pecho, palpitaciones, sensación de ahogo, ganas de llorar sin motivo alguno. Los médicos indican que no se trata de una patología porque solo aparece en un día en particular y no suele provocar un desequilibrio grave. Esa sensación de libertad que nos aporta el domingo, se ve opacada cuando caemos en la cuenta de que dentro de pocas horas deberemos regresar al trabajo o los compromisos.

depresión de domingo

Lo primero que se recomienda es hacer consciente que la soledad es una decisión que cualquiera necesita mientras que la desolación es un estado caótico y ansioso. Por lo que debemos tener claro que la soledad que siente en los domingos es también pasajera y se puede combatir.

Aquí te dejamos once sugerencias para combatir la tristeza de los domingos:

1. Prepárate una lista de canciones alegres y movidas. Algunos científicos aseguran que los ritmos del metal y el rock ayudan mucho con el estado de ánimo.

fin de semana

2. Mantente ocupado con actividades que te gusten. Se recomienda hacer ejercicio o yoga en la mañana del domingo para que en la tarde te encuentres más relajado.

3. La tarde nostálgica de los domingos se puede convertir en una tarde de spa y arreglo personal.

4. Si te gusta tejer, pintar, leer o la fotografía son buenas opciones para culminar la semana.

actividades del fin de semana

5. Organiza tiempo para ver a tus amigos y familiares o llamarles por teléfono, eso te hará sentir acompañado y cómodo. Recuerda evitar pláticas de rutina.

6. Si manejas bitácora, escribe los logros obtenidos en la semana o los momentos agradables que tuviste. También puedes pegarlos en el refrigerador como logros obtenidos. La sensación de ser útil, te levantará el ánimo y además te ayudará a visualizar nuevas metas.

7. Evita a toda costa mirar la televisión prolongadamente. Lejos de ser un entretenimiento entra en la rutina y toda actividad repetitiva, esto causa depresión.

actividades

8. Organiza y planea tu lunes con la energía del viernes. La tarde del viernes, cuando estás emocionado por el fin de semana, es el momento ideal para encargarte de las tareas sencillas que tendrías que realizar el lunes. Disfruta el fin de semana y deja de preocuparte por el trabajo de la semana que viene. (Si laboras los sábados, entonces realízalo ese día para que tengas un domingo espléndido).

9. Antes de llegar al fin de semana, cierra bien tus relaciones con colegas y dales las gracias. Hazles saber que te sientes agradecido por la ayuda brindada durante la semana. Si surge cualquier problema, intenta resolverlo de la mejor forma que puedas. Las relaciones son gran parte de lo que hace que el espacio laboral sea agradable o desagradable. Asegurándote de dejar a tus colegas contentos, puedes evitar el estrés de tener que verlos el lunes.

amistad

10. Cero alcohol, ya que aunque pueda parecer una buena forma de combatir la tristeza, la soledad o bien, premiarte por la semana laboral, el alcohol es un depresivo que solo hará que te sientas peor. Beber el domingo ocasiona que el lunes sea más complicado.

11. Por último, acostúmbrate a cerrar tu trabajo y regálate tiempo de calidad contigo mismo. No se vale llevar la oficina a tu espacio sagrado. Si ha sido una semana complicada y debes seguir trabajando en casa, entonces respeta aunque sean dos horas para ti. Recuerda que el receso es también parte del trabajo.

Muchas veces la depresión del domingo es una reacción en cadena por eso también es conocida como “espejo social” pues muchas personas tienen el mismo sentimiento al mismo tiempo y en el mismo espacio y eso se vuelve una reacción en cadena. Es común ver en los súpermercados las colas eternas poco antes de cerrar -ya que la mayoría reserva todo para el último momento- y las sensaciones de fastidio, incomodidad y tristeza son síntomas muy recurrentes. ¡Evita entonces el contagio!

Si tienes haz encontrado algún remedio para la depresión de los domingos y lo quieres compartir, déjanos tus comentarios abajo de este artículo. Cuando la depresión se apodera de alguien, el sentimiento puede ser indescriptible, pues cada quien la padece de manera distinta. No existe una serie de síntomas que todos presentan, pero hablando con gente que sufre o ha sufrido esta condición, se pueden encontrar ciertos patrones, puedes revisarlos aquí.

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Las fotografías que acompañan este artículo pertenecen a la fotógrafa Angiecouple, puedes visitar aquí su instagram.

 

FUENTE: http://culturacolectiva.com/que-es-la-depresion-de-los-domingos-y-por-que-se-hace-insoportable-por-las-noche/

De México 68 a Río 2016: los olímpicos de Latinoamérica

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CICLE

Ser la primera sede olímpica latinoamericana no fue una casualidad, y organizar los Juegos Olímpicos de 1968 tampoco fue fácil.

Previamente, la Ciudad de México ya había fracasado en dos ocasiones en su intento de convertirse en anfitrión del evento deportivo, tras ser vencida por urbes de países desarrollados. Pero el 18 de octubre de 1963, la capital mexicana por fin logró su cometido y consiguió más votos que las favoritas de la época: Lyon, Francia; y Detroit, Estados Unidos.

Aquellos eran tiempos en los que el país gozaba de finanzas sólidas, que lo hacían sobresalir en Latinoamérica. No había otra nación de la región que tuviera dos décadas de desarrollo sostenido, que en el caso de México fue derivado de un modelo basado en frenar importaciones para incentivar la producción interna. De acuerdo con datos del Banco Mundial (BM), el crecimiento económico del país en 1963 fue de 8.1 por ciento, una cifra relevante si se compara con el crecimiento de 2.5 por ciento que tuvo en 2015.

Más de cuatro décadas después, el Comité Olímpico Internacional volvió a mirar hacia un país emergente: Brasil, que según el BM alcanzó en 2007 un crecimiento económico de 6.1 por ciento, logró sobreponerse a la crisis económica global de 2008 y 2009 y sorprendió con un crecimiento de 7.5 por ciento en 2010. Sin duda, era la única nación de la región que podía competir con los países desarrollados para volver a tener unos juegos olímpicos latinoamericanos. Y lo logró: en 2009, Río de Janeiro derrotó a Madrid, España, y se quedó con la organización de la justa deportiva.

Hermandad olímpica

El hecho de que México y Brasil sean los únicos países latinos que hayan organizado el evento deportivo multidisciplinar más importante del mundo, ya los hace distintos dentro de la región. En opinión de Luis Javier de la Torre, presidente del Patronato Ruta de la Amistad, la esencia de que ambas naciones hayan logrado imponerse en el ámbito internacional para albergar a los Juegos Olímpicos “tiene que ver con cómo nos valoramos y cómo nos proyectamos hacia el mundo; cómo defendemos lo bueno que tenemos”.

De ahí nace una hermandad entre la Ciudad de México y Río de Janeiro. La experiencia olímpica y el empeño en dejar en alto el nombre de Latinoamérica son características que, sin duda, trascenderán en el tiempo. “Ambas ciudades cumplen con sus posibilidades y pienso que precisamente de ahí viene esta gran unión: del trabajo de hacer lo mejor que puedes con las posibilidades que tienes”, agrega De la Torre.

Y hacer el mejor esfuerzo también implicó para ambas urbes sobreponerse a las críticas internacionales. A la Ciudad de México se le atacó por la altura, ya que en aquella época se consideraba que los atletas no soportarían competir a más de dos mil 200 metros sobre el nivel del mar, y se auguraba que no iban a obtener buenos resultados en las competencias. Y ahora, a Río de Janeiro le tocó enfrentarse al miedo colectivo en torno a la crisis sanitaria por el virus del Zika.

Sobre esto, el presidente del Patronato Ruta de la Amistad también encuentra similitudes: “Tenemos los mismos problemas, y siempre los países desarrollados buscan cómo pegarle a los menos desarrollados, es una regla natural (…) Es grave y es triste que hayan pasado casi 50 años para que haya otros juegos latinoamericanos y quizás, como va la situación, pasarán otros 50 años más”.

CINTI

Un pedazo de México en Brasil

Las dos ciudades olímpicas latinoamericanas aprovechan su condición de ser únicas en la región para traspasar la frontera de lo deportivo y dejar una huella también en el ámbito cultural. Es por ello que todo lo que aconteció en los Juegos Olímpicos de México 68 se puede ver ahora en Brasil a través de una exposición organizada desde tierra mexicana, que tiene lugar en el Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro.

“Ruta de la Amistad propuso al comité organizador de Río la creación de una gran exposición para celebrar los dos juegos latinoamericanos, pero desde la visión del diseño y la comunicación. Desde el entendernos cuáles son nuestros principios como naciones, para poder de ahí encontrar esta comunión entre ambas. Por ello, esta exposición nos presenta cómo pensamos los latinoamericanos respecto a nuestra visión del mundo olímpico”, detalla De la Torre.

Este evento es, en esencia, una exploración por el diseño, que revive el espíritu de México 68. Y es que entre lo más aplaudido de los juegos olímpicos que organizó nuestro país hace casi medio siglo está la estrategia de diseño gráfico y comunicación, la cual ha logrado mantenerse en la memoria colectiva con el paso de los años gracias a un logotipo cien por ciento mexicano que estaba presente hasta en el más mínimo detalle relacionado con el evento deportivo.

Por ello, la exposición en Río de Janeiro es un paralelo del diseño olímpico de ambas ciudades sede: “Empezamos con las concepciones de los logotipos, por ejemplo, en la parte de México por la parte huichol, por nuestras raíces prehispánicas que son de donde viene el diseño. Y en el lado de Río esta la concepción de la fiesta y de la alegría, de sus ríos, sus mares, sus montañas y su cristo”, explica el presidente del Patronato Ruta de la Amistad.

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El legado cultural mexicano

La Ciudad de México tiene mucho qué presumir en cuanto a sus juegos olímpicos. Ninguna otra sede de la justa deportiva ha hecho a la par unas olimpiadas culturales, con 20 eventos complementarios a las competencias. Dentro de ellos se enmarca la Ruta de la Amistad, un corredor escultórico en el sur de la capital mexicana considerado el más grande del mundo: tiene 17 kilómetros y 19 esculturas construidas por artistas de los cinco continentes, y tres más ubicadas en otros puntos de la ciudad.

Ahora, gracias a un convenio con Google, la Ruta de la Amistad puede verse desde cualquier rincón del planeta a través de Google Street View. El mundo entero ya puede conocer uno de los mayores legados culturales de México 68, y explorar las esculturas en 360 grados. “La idea es descubrir una Ruta muy diferente. Cuando te acercas a las esculturas descubres que tienen un valor muy significativo y que penetran hasta el fondo de tu corazón para convertirte en un rutero de vida y alma”, asegura De la Torre.

Otro evento de las olimpiadas culturales fue el proyecto de Pintura Infantil, que reunió mil 800 dibujos enviados por niños de todo el mundo además de 120 murales pintados en territorio mexicano por menores que llegaron al país. Daniela Terroba, coordinadora de Proyectos Culturales del Patronato Ruta de la Amistad, explica que “el espíritu del proyecto fue que se conocieran las ideas de los niños y que se viera la expresión de ellos a través de lo pictórico”.

Así, México 68 recibió a más de 200 niños de todos los rincones del planeta. “Con ellos se hicieron diferentes actividades, entre ellas una donde se vistieron con trajes típicos de sus países. Creo que fue una gran experiencia, pues conocieron muchas culturas. La idea es que esto se sepa, que se conozca, porque es un evento que no ha vuelto a suceder y fue muy importante”, agrega Terroba.

Las esculturas de la Ruta de la Amistad en realidad virtual, así como tres dibujos pintados por niños brasileños —que hoy en día ya son adultos—, están presentes en la exposición de Río de Janeiro, como otra muestra más de la experiencia olímpica mexicana que permanece vigente casi medio siglo después.

 

FUENTE: http://www.reporteniveluno.mx/2016/08/16/de-mexico-68-a-rio-2016-los-olimpicos-de-latinoamerica/

Sandra Weil. Alta costura para la vida diaria

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Vístete con diseños exclusivos y sofisticados a cualquier hora del día.

07SANDRA WEIL es el resultado de dos historias: la de Sandra, diseñadora de moda que está en busca de la esencia de su identidad y de la conexión con las mujeres de su familia; y la de Maru, directora administrativa y portadora de una gran confianza para conectar y compartir la imagen de SANDRA WEIL con el mundo. Fue en 2008 cuando establecieron en México sus líneas de Haute Couture y Bridalen.

Después de mucho esfuerzo y trabajo, la marca ya cuenta con un punto de venta propio en México, justo en el corazón de Polanco. La boutique, diseñada por Zeller & Moye -un estudio de arquitectura y diseño enfocado en el arte y en crear espacios vanguardistas- abrió sus puertas en 2014 con su primera colección orientada a la vida cotidiana, integrada por prendas que parecen sencillas a primera vista, pero que esconden una gran complejidad en el diseño, la calidad y las texturas.

“Cada una de nuestras piezas surge de un viaje interior”, comparte Sandra, y este viaje se ve reflejado en cada detalle de sus prendas confeccionadas a mano y a la medida, que además, tienen la ventaja de poder combinarse entre sí. Faldas, tops, vestidos de noche y de novia,  en cualquier ocasión te darán una imagen sofisticada y atractiva.

La diseñadora de origen peruano ha logrado abrirse camino en la exigente escena de la moda mexicana e internacional. Sus creaciones se inspiran en la imagen y la cultura de la mujer andina, a la que logra imbuir un estilo clásico y a veces ecléctico, tal como lo refleja su colección ‘Susana’, cuyo punto de partida es el carácter atrevido e independiente de la mujer en los años 20’s.

Todas sus prendas son fabricadas en México y cuenta con presencia en cadenas como Saks Fifth Avenue, Cañamiel, Mulier, Fanabela, Runway2street y Naked Boutique, tanto en nuestro país como en el extranjero. A eso se añaden numerosas tiendas online que distribuyen sus colecciones en lugares tan lejanos como Singapur, Reino Unido y Francia.

El principal compromiso de SANDRA WEIL es incorporar la alta costura a su línea ready to wear. De esta forma, las mujeres podemos lucir todos los días prendas de una calidad que otrora estaba reservada para la reducida clientela de los grandes diseñadores.

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¿Seré más feliz si soy más rico o si soy más pobre?

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Mi vida no depende de mis bienes; ni mi felicidad ni mi desgracia. Estoy convencido de que mi felicidad no puede depender de las circunstancias que vivo. shutterstock_192450863

Allí, donde Dios me ponga, puedo ser feliz. En las circunstancias que me toquen vivir, aunque no sea todo fácil y sencillo. Incluso si pierdo la fama o si no tengo todo el dinero que sueño, incluso si me quedo solo y pierdo a seres queridos. Incluso si soy víctima de una violencia injusta.

Jesús no dice que hay que ser pobre para ser feliz. No dice que sea malo tener cosas. Pero sí dice que mi vida, la vida de verdad, no tiene nada que ver con las cosas que tengo. Mi tesoro es otro, mi riqueza es otra.

Sé que cuando muera dejaré todo en la tierra. Lo único que llevaré al cielo será lo que he dado, lo que he perdido por amor a otros. Jesús me anima a ser libre de lo que tengo y también de lo que no tengo. Las dos cosas exigen libertad. No tener miedo a perder. No desear tener lo que no tengo.

Rudyard Kiplin hablaba del hombre íntegro así: “Si al encontrar el triunfo o el desastre, puedes tratar igualmente a esos dos impostores. Si puedes ver rotas las empresas a las cuales has dado tu vida, y bajarte después a reconstruirlas con las herramientas melladas. Si puedes poner en un momento todas tus ganancias y arriesgarlas a cara o cruz, perder y volver a comenzar desde el principio sin jamás decir una palabra sobre tu pérdida. Entonces, la tierra es tuya con todo lo que contiene, y lo que es más importante, serás hombre, hijo mío”.

Ese ideal es el mío. Ser libre. Vivir con lo que tengo y ser feliz sin desear más, sin temer perder. Jesús habla de la libertad del corazón. Él me invita a vivir en el presente con pasión. Me invita a llevar la vida sin cuidarla demasiado para el futuro. Ser generoso hoy, compartir hoy.

¡Cuántas veces en mi vida retraso cosas fundamentales por otras que podrían suceder en el futuro! Pienso que cuando pase esto tan urgente entonces seré libre para lo importante; o cuando consiga lo que tanto deseo; o cuando suceda lo que sueño. Pero pasa el tiempo y nada de eso sucede.

Jesús me anima a vivir el hoy dándome todo. Lo que tengo en mi vida es el hoy. Es lo único seguro.

Me gusta mucho ver a Jesús en su camino en la tierra, así sin tantos planes y abierto a lo que, cada día, el Padre le regala.

Lo miro caminando, comiendo, rezando; viviendo de la providencia sin pedir más de lo que cada día recibe; sin exigencias. Jesús no tenía posesiones. Sólo tenía el corazón abierto para dar, y también para recibir. Jesús recibió comida y alojamiento durante toda su vida. El no tener tanto hizo a Jesús libre. Era amigo de pobres y de ricos. Los amaba igual. Algunos dejaron todo al conocerlo. Y vivieron, como Él, la aventura de vivir sin saber lo que va a suceder hoy. Otros compartieron sus bienes con Jesús, recibiéndolo en su casa o como José de Arimatea, que le prestó su sepulcro.

Lo que cuenta en la vida es la manera de vivirla. La manera de dar y no tanto el tener o no tener. Hay personas que tienen mucho y dan mucho, y están abiertas a tener menos. No temen, porque en su vida lo importante es otra cosa. Hacen felices a muchos. Ayudan y están pendientes de quien necesita algo. Saben optar siempre por los suyos, por estar con ellos, antes que dejarlos de lado preocupados por tener más.

Hay otras personas que tienen poco, pero están amargadas, son codiciosas, exigen y quieren más. Hablan mucho de dinero y se quejan siempre. Pienso que a veces el no tener te puede hacer avaricioso. Otras veces sucede al revés. Tener mucho encoge el corazón y no tener lo abre. La clave no es tener más o tener menos, sino vivirlo bien. ¿Quién es mi dueño? Miro mi corazón, ¿Cuál es mi apego a los bienes? ¿Cuáles son mis prioridades en la vida? ¿Opto por mi familia frente al trabajo? ¿Les dedico tiempo? ¿Dónde está mi gran tesoro? ¿Cuáles son mis tesoros en la vida? ¿Cómo es mi libertad frente a los planes, frente a las cosas, frente al trabajo?

Me gustaría pensar en mi libertad frente al celular y la computadora. Al llegar a casa, al estar con mi pareja o con un amigo o amiga. ¿Cuánto tiempo estoy pendiente del teléfono? ¿Cuánto tiempo estoy pendiente de ellos?

A veces, le pido a mis hijos lo que yo no cumplo. Y estoy con ellos mirando el celular, contestando mensajes, sin estar de verdad. No hay que dejar de disfrutar y darlo todo hoy por almacenar para mañana. El mañana es de Dios, se lo entregamos. El hoy se nos da para dar lo que tenemos: para agradecer. ¡Qué importante es agradecer! ¡Compartir! Perder el tiempo sin creernos tan importantes. Estar con los nuestros.

Los tesoros de la vida no se miden, no se cuentan. No se guardan en graneros. Se entregan en la fuerza del amor y se guardan en el cielo.

Mucho circo y poco pan

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Los mayores eventos deportivos del mundo mueven mucho dinero. Sin embargo, hay que preguntarse si el gasto que se hace en ellos está justificado por su aportación al bien común.

Ser el centro de atención mundial durante unas semanas da un prestigio que después atraerá turistas e inversionistas, y dará un fuerte impulso al comercio exterior. Durante la competición, una marea de visitantes gastará grandes sumas en hoteles, restaurantes y lugares de recreo, sumándose un beneficio indirecto para otros sectores. La construcción de instalaciones deportivas y hoteleras, así como de infraestructuras de transporte, crearán miles de empleos. La Villa Olímpica será luego un complejo de viviendas sociales , en donde antes se alzaban chozas o fábricas abandonadas. Al final, quedará una ciudad más moderna, más bonita, más rica y más verde. Eso es en teoría.

Si se hacen cuentas, resulta que tan felices augurios se han cumplido muy pocas veces. Lo muestra Andrew Zimbalist, economista del deporte, en su libro Circus Maximus. La herencia de una Olimpiada o un Campeonato Mundial de Fútbol suele consistir en una pesada deuda que cuesta veinte o treinta años satisfacer, a través de más impuestos o menos servicios públicos; monumentales estadios que no hay manera de aprovechar y cuestan millones en mantenimiento; un efecto inapreciable en el empleo y en la renta; mayor desigualdad social por el encarecimiento de la vivienda en los barrios reformados, los cuales pasan a ser ocupados por gente con más dinero.

Eso no significa la ruina general. Algunos ganan mucho: el Comité Olímpico Internacional (COI), la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), las empresas y sindicatos de la construcción, los bancos de inversiones, las compañías de seguros, los estudios de arquitectura, las televisoras, etcétera.

imageEspiral de gasto

El balance ha sido positivo algunas veces, como en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles (1984) y Barcelona (1992), pero eso requiere de ciertas condiciones y de una cuidadosa planificación. A falta de eso, se imponen los factores que incitan a un derroche imposible de compensar.

De hecho, organizar estas competiciones sale cada vez más caro. El coste del Mundial de Fútbol, que en los años noventa costaba unos centenares de millones de dólares, ha subido hasta unos 5.000-6.000 millones en Sudáfrica (2010) y unos 15.000-20.000 millones en Brasil (2014).

Además, el gasto final suele superar por mucho el previsto. Por una parte, entre el presupuesto y la ejecución median varios años de inflación, y la propia fiebre constructiva hace subir los precios de los materiales y servicios. Por otra, las obras siempre se retrasan y la prisa posterior se paga porque los proveedores y contratistas piden más.

 Elefantes blancos

Desde luego, hacen falta grandes medios. Los Juegos Olímpicos de verano requieren más de treinta instalaciones para los distintos deportes. La FIFA exige al país organizador del Mundial un mínimo de ocho estadios modernos. La mayoría de los países, tras la competición, acabará con grandes construcciones sin uso y muy costosas de mantener: los llamados “elefantes blancos”.

Ejemplos de “elefantes blancos” son los veinte estadios levantados o renovados para el Mundial de Japón y Corea del Sur (2002), que en su mayoría han caído en desuso. Otro es el “Nido de pájaro”, el fabuloso estadio olímpico de Pekín 2008, con un aforo de 90.000 personas, que costó 460 millones de dólares y ahora solo alberga actos esporádicos.

Los turistas dejan poco dinero

En 2008, año de la Olimpiada de Pekín, China recibió casi dos millones menos de turistas. También fueron menos extranjeros a Londres durante los Juegos de 2012. Aunque Mundiales y Olimpiadas atraen a muchos aficionados, también ahuyentan a turistas ordinarios y hombres de negocios, que prefieren evitar las obras o los precios más altos.

Y, aunque haya más visitantes, no necesariamente dejan mucho dinero en la economía local. La recaudación en los estadios va en gran parte al COI o a la FIFA. Y los aficionados que pagan entradas gastan poco en atracciones permanentes de la ciudad o el país.

El principal rédito inmediato de unos Juegos o un Mundial consiste en lo que pagan las televisiones para retransmitir la competición, en los patrocinios y en la publicidad. Pero sólo una parte modesta se queda en la economía local. De los derechos de antena en una Olimpiada, el COI se lleva el 51% y el comité organizador el resto.

 Balance a largo plazo

Para saber si es rentable organizar unos Juegos Olímpicos o un Mundial de Fútbol, hay que calcular los efectos económicos a largo plazo. Aunque algunas Olimpiadas, como la de Londres, cerraron con un balance operativo positivo, eso no puede compensar los grandes gastos hechos y las deudas contraídas. La clave está en si las inversiones realizadas con motivo del evento son adecuadas a las necesidades de infraestructuras y desarrollo de la sede, y si hay beneficios duraderos en el turismo y en la actividad económica general.

Hay razones para preguntarse, como hace Zimbalist: “Si en vez de gastar casi 5.000 millones de dólares en derruir estadios para construir unos nuevos, o en renovar instalaciones existentes, Brasil hubiera gastado ese dinero en redes de transporte público en sus principales ciudades, o en líneas férreas para conectarlas, ¿qué consecuencias habría tenido para la economía brasileña?”.

 Mayor desigualdad

Lo que traen unos Juegos o un Mundial no sirve directamente para las necesidades de los pobres, y la renovación urbana puede jugar en contra de ellos al elevar los precios de la vivienda. La Olimpiada de Barcelona, modélica en los demás aspectos, produjo una “redistribución de los niveles de vida en perjuicio de la población de renta baja”. Probablemente, cree Zimbalist, se haría más a favor de aquel sector si, en vez de construir una ciudad olímpica, se dieran subvenciones o deducciones fiscales a los pequeñas industrias y comercios, o más dinero para la formación profesional.

Millones de empleadas domésticas necesitan mejorar sus condiciones laborales

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Al menos el 7% de los empleados latinoamericanos son trabajadores domésticos.

La calidad de vida de muchas familias depende, en gran parte, de la posibilidad de disponer de un empleado doméstico. Pero, el carácter informal de este empleo y sus bajos salarios provocan la disminución de la calidad de vida de dichos empleados.

Al menos 18 millones de personas, el 7% de todos los empleados en América Latina, ejercen como trabajadores domésticos, de las cuales, el 93% son mujeres. Es decir, alrededor de 16.5 millones que, en su gran mayoría, labora bajo condiciones de informalidad laboral, según reveló un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

De acuerdo con el texto de la OIT, casi el 80% de esos empleados no tienen acceso a seguridad social, sus salarios son muy bajos y sus jornadas extenuantes.

El director regional de la OIT, José Manuel Salazar, afirmó que el trabajo doméstico es una de las ocupaciones con mayores tasas de empleo informal en América Latina y el Caribe, 8 de cada 10 personas laboran en esa variante, lo que representa el 10% del empleo informal. Añadió que es una situación de discriminación compleja y con arraigos históricos en regímenes de servidumbre y con actitudes que contribuyen a hacer invisible el trabajo de las mujeres, muchas de ellas indígenas, afrodescendientes o migrantes.

Mejorar las condiciones de las trabajadoras domésticas es una deuda de años y una necesidad si es que se quiere dar un salto cualitativo en la erradicación de desigualdades como la discriminación de género o la pobreza, planteó.

Dicha ocupación genera empleo para el 14.3% de las mujeres, es decir, una de cada siete ocupadas en la región son trabajadoras domésticas, por lo que, mejorar sus condiciones es fundamental.

Salazar recordó que la Conferencia Internacional del Trabajo, compuesta por 183 países miembros de la OIT, adoptó en 2011 el Convenio 189 sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, y que esta norma internacional ha sido ratificada, hasta el momento, por 22 países, de los cuales 12 son de América Latina y el Caribe.

Cuando un país ratifica un convenio, su gobierno hace un compromiso formal de aplicar todas las obligaciones establecidas en el mismo, y de informar periódicamente a la OIT sobre las medidas adoptadas en este sentido.

Revalorizar económicamente a las empleadas domésticas no es solamente un acto justo, sino que además es un reconocimiento social de su importante papel en aspectos clave de la vida familiar como la higiene, el orden, la tranquilidad y, en muchos casos, la buena educación de los hijos.

Los botones de mi madre

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Deshacer la casa de tus padres es el siguiente escalón a enterrarlos. Un duro trago que se hace con una mezcla de ternura, emoción y tristeza infinita.

 Es rescatar recuerdos, encontrar pequeños tesoros que no recordabas o que ni siquiera sabías que existían. Te sientes como un ladrón abriendo cajones cerrados con llave, como un intruso que husmea en intimidades ajenas. Encuentras tu propio pasado; recuerdos de tú infancia, de la de tus padres e incluso de tus abuelos, mezclados con trazas de tus propios hijos; fotos, dibujos de “para la mejor abuela”, tarjetas… Podrías pasar días, semanas. Quieres terminar de organizarlo, pero también quieres que nunca acabe, que continúe como metáfora de aquel primer cordón umbilical, como esa última oportunidad de sentir su olor, todavía en los armarios llenos de su ropa.

En uno de esos ratos de lágrimas y sonrisas, encontré los botones de mi madre, un enorme regalo para la imaginación y la reflexión. He pasado dos tardes clasificándolos, mirándolos, casi mimándolos y al final dejando plasmada su existencia en esta foto como un homenaje a la mujer excepcional que, a cuantiosos niveles, fue mi madre. Pero muchos de sus atributos son comunes para una generación de mujeres, aquellas que fueron niñas de la guerra y la posguerra. Pasando hambre y miedo. Adolescentes y jóvenes con una educación limitada (“ser médico es de hombres”), mujeres siempre a la sombra y tutela primero de padres y luego de maridos (la generación que ni siquiera podía abrir una cuenta en el banco o tener una propiedad, pero excelentes economistas que eran capaces de ahorrar, de dirigir familias numerosas, fantásticas cocineras, cuidadoras dedicadas, maestras de vida. Mujeres que individualmente no han hecho historia pero que como generación trabajaron para levantar un país en ruinas y para que sus hijos fuéramos mejores y tuviéramos más que ellas. Unas luchadoras.

Los botones de mi madre me han contado muchas cosas; he encontrado el pasado familiar en varias formas y diversos materiales: cuero, nácar, metal, madera, plástico….; leo historias en botones de los años cincuenta, los reconozco en fotos amarillentas de mi abuela; los de las trenkas infantiles, de ropa de fiesta, de batas de estar en casa, los del uniforme de gala de ingeniero agrónomo de mi padre, de las camisas, de las batas del colegio, botones minúsculos de ropitas de bebé, botones forrados….hay cientos de botones, algunos preciosos, otros horribles. Resulta que en mi casa nunca se tiraba un botón, cuando una prenda se jubilaba, se guardaban los botones y se hacía trapos con la tela. Un eterno “por si acaso” y un constante “esto ha costado dinero”. Y en estos cientos de botones leo el salto generacional e intuyo cómo hemos cambiado y, quizás, lo que hemos perdido.

Vivimos en una sociedad de usar y tirar, de obsolescencia programada, de reciclar como moda y no como costumbre, de no apreciar que las cosas cuestan dinero, cuestan trabajo y esfuerzo; ahora somos de comprar y consumir a marchas forzadas. Consumistas pertinaces y obsesivos.

Vivimos en una sociedad siempre con prisas, descentrada e incapaz de parar a realizar tareas sencillas o poco llamativas. Hemos dejado de encontrar placer en la simplicidad de las cosas y vivimos con un pie en la virtualidad de las redes sociales. Nuestra atención siempre dividida. Una sociedad en la que, desde hace tiempo, la palabra “ahorro” se vio sustituida por la palabra “crédito”, en donde en vez de prever el futuro y reservar por si se necesita, se gasta por adelantado. No sólo no se guardan esos botones, sino que se compran botones sin tener cómo pagarlos.

Nuestra sociedad en donde las mujeres, completamente incorporadas al mundo laboral, dejan en las casas ese hueco que nadie puede ni podrá cubrir (y que conste que a feminista no me gana nadie); nuestras madres, “de profesión: sus labores”, hacían esa función que, aunque no reconocida ni pagada, era inmensa y que a veces incluía reciclar botones y otras como no faltar ni un sólo día a abrirnos la puerta al volver del colegio, o prepararnos la merienda, acudir a las funciones escolares, ayudarnos con las tareas de “pretecnología”, echarnos mercromina en las rodillas o atendernos con el “tengo sed” de por la noche. Y, no hay cosas que sólo una madre puede hacer como una madre, incluso el padre más entusiasta y dedicado es un sucedáneo de lujo, pero sucedáneo al fin.

Y creo que al menos mi madre no vivía frustrada ni alienada, al revés, sabía que hacía su trabajo y que lo hacía bien. Ella, que siempre hubo querido ser médico, fue hasta el final, una madre entregada, buen ejemplo de su generación. Mujer sin mediocridades, sin ser madre, esposa o profesionista a tiempo completo y sin nunca poder darlo todo. Y, además, de premio, con un poco más de tiempo para arreglarse, organizar cenas con los amigos o salir de fiesta (eso también me lo dicen los botones). Las mujeres de ahora, nos hemos liberado… nos hemos liberado… ¿nos hemos liberado? La bolsa de botones se ríe de mí.

Lo que no sé es cuántos botones faltan, cuántos realmente fueron de utilidad, cuáles se injertaron en otra prenda; la bolsa sólo tiene los que nunca llegaron a ver más vida que en la foto en la que ahora quedan inmortalizados. Y es que al final, la vida quizás sea sólo eso, una enorme bolsa de botones.

Infertilidad. UNA GUÍA DE ACOMPAÑAMIENTO DURANTE LA BÚSQUEDA DE UN NUEVO SER.

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infertilidadnancytame ¿Qué es en realidad la infertilidad? ¿Cómo afecta a la mujer y al hombre? ¿Qué impacto tiene en la pareja? ¿Cómo podemos enfrentarla? ¿A dónde acudir? ¿Cómo ir de la mano con la persona amada y con la gente que nos rodea para tener el soporte y la entereza durante el proceso? Infertilidad recoge éstas y otras preguntas como un manual que puede acompañarnos desde lo emocional hasta lo médico.

Hace aproximadamente 10 años, Nancy Tame, psicoanalista y experta en las repercusiones emocionales de la reproducción asistida, publicó su primer libro Infertilidad. Éste se convirtió en una respuesta a los problemas que muchas parejas en México enfrentan a diario al tratar de formar una familia.

Ahora, publica su segundo libro sobre este tema. Se titula: Infertilidad, una guía de acompañamiento durante la búsqueda de un nuevo ser. En este libro se estudia con mayor profundidad el impacto emocional que llegan a sufrir las personas que padecen de infertilidad, desde un punto de vista clínico y especializado.

Por esta razón, Nacy Tame nos invita a tomar lectura de tan importante tema para la sociedad de hoy:

“El dolor de no poder tener hijos sigue siendo profundo. El impacto emocional en la relación de pareja, en la mujer, en el hombre y en sus familias es muy complicado. Los avances de la medicina continúan, pero los sentimientos como el miedo y la frustración se mantienen. El objetivo de este libro es informar y acompañar a las personas que se enfrentan al mundo de la infertilidad, pero también a sus familiares y amigos. No es un libro con respuestas, es un trabajo que abre opciones, ofrece información para que las personas reconozcan sus emociones y perciban que no están solas porque a pesar de los retos y las dificultades, también hay logros y momentos increíbles cuando se busca formar una familia.

Infertilidad es un libro excepcional que ayuda a resolver dudas médicas y, a poner sobre la mesa cuestiones sociales que son bastante controvertidas hoy en día. Pero, sobre todo, Infertilidad, es un acompañamiento en las emociones, el deseo, la esperanza, la ilusión, pero también el dolor y la frustración que podemos llegar a sentir en la lucha por traer al mundo a un nuevo ser.


Nancy Tame Ayub, exalumna del Colegio Miraflores, es autora del libro Infertilidad y coautora de Mitos del diván. Nancy cursó la licenciatura y la maestría en Psicología Clínica en la Universidad de las Américas y en la Universidad Iberoamericana, respectivamente. Es psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Mexicana y autora de Infertilidad, el dolor secreto. Ejerce su práctica privada y es psicoterapeuta y psicoanalista en el Centro de Servicios Psicológicos de la Facultad de Psicología de la UNAM.
Nancy@infinitum.com.mx

 

Várices y arañitas

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Las várices representan una etapa de la insuficiencia venosa crónica y su aparición no es normal bajo ninguna circunstancia. Pueden reconocerse por las siguientes tres características:

  • Miden más de 3 mm de diámetro.
  • Presentan un trayecto tortuoso.
  • Son fácilmente visibles o incluso palpables. 

La insuficiencia venosa crónica se define como “la incapacidad de las venas para retornar la sangre hacia el corazón y los pulmones”. Dicho retorno se lleva a cabo en contra de la fuerza de gravedad, por lo que el sistema venoso, especialmente el de las piernas, cuenta con herramientas para vencer dicha resistencia, de lo contrario, podemos encontrarnos con alguna de las siguientes 6 etapas que caracterizan a esta insuficiencia:

Telangiectasias. Son las llamadas de manera popular “arañitas”, que representan venas muy delgadas de color rojo o violáceo, generalmente asociadas con cambios hormonales, posturales o asintomáticos.

Venas varicosas. Las cuales deben cumplir con las 3 características ya mencionadas.

Edema “Hinchazón” o Corona Phlebectásica. Este edema se presenta generalmente cerca de los tobillos o en el dorso del pie y va creciendo durante el transcurso del día. La presencia de una corona phlebectásica se refiere al conjunto de múltiples telangiectasias o arañitas especialmente en el tobillo. Es signo de una etapa avanzada.

Lipodermatoesclerosis. Se presenta una coloración sumamente oscura que en etapas iniciales es de color cobre y posteriormente se torna sumamente oscura, incluso llegando al negro. La piel en esta etapa se observa rugosa y áspera, sin embargo, es todo lo contrario, pues se trata de una piel extremadamente delicada y es la etapa previa a la aparición de una úlcera.

Úlcera ya cicatrizada. El primer evento suele cicatrizar con facilidad.

Úlcera activa o abierta. Es la etapa más avanzada. Los pacientes la perciben al momento de la exploración, conlleva mucho dolor, disminución de la actividad laboral y en algunos casos, incapacidad total.

Uno de los mitos más arraigados es creer que si el paciente no presenta varices visibles, grandes y feas, no padece esta enfermedad. Los síntomas más comunes son: cansancio de piernas, hinchazón, pesadez y ardor o dolor, aunque a simple vista no se perciban las várices. Éstas, deben ser valoradas por un especialista certificado, quien está obligado a realizar un rastreo con ultrasonido Doppler para verificar o descartar la enfermedad.

Otro mito recurrente es que las varices no representan ningún riesgo para la salud. El mayor riesgo es que se forme trombosis venosa profunda (coágulos en las venas profundas), varicotrombosis (varices con trombos) o bien, el desarrollo de una complicación como una úlcera persistente.

El siguiente mito se refiere al tratamiento. Los pacientes suelen rechazar la “cirugía”. Hay que aclarar de forma contundente que, cuando a un paciente se le diagnóstica insuficiencia venosa crónica en etapa 2 o mayor, los medicamentos flebotónicos sólo se prescriben para disminuir los síntomas asociados a la enfermedad, pero no pueden curar a un paciente que está en una etapa intermedia o avanzada.

El origen de las varices suele estar asociado con la disfunción de una de las válvulas localizadas en la ingle, o bien, con la presencia de reflujo hacia las piernas. Cuando la enfermedad se asocia a este tipo de problemas mecánicos, el medicamento es incapaz de curar.

Desde hace una década, el tratamiento definitivo de la enfermedad se lleva a cabo mediante métodos endovenosos, que son procedimientos de mínima invasión, y con una rápida recuperación, que en la mayoría de los casos son realizados de manera ambulatoria, sin dolor ni incisiones.

La cirugía endovenosa realizada por un experto no sólo representa el alivio de los síntomas; también previene que llegue a etapas más avanzadas. Es importante recibir atención calificada por un especialista, para que determine su condición particular y decidir el tratamiento adecuado.


Dr. Roberto Aguila Márquez.
Cirugía Vascular y Endovascular
Hospital Ángeles de las Lomas, Consultorio 830
Teléfono 63959200

Todos somos misioneros

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Quien conozca, aunque sea un poco, a nuestros colegios, sabe de la importancia que tienen para nosotros las obras sociales. El Colegio Miraflores no se puede entender sin su extensa y permanente Obra Social, y ésta no se puede entender sin las misiones.

Las misiones son parte fundamental de las obras sociales de los colegios Miraflores. Constituyen una de las más claras respuestas del colegio a su compromiso pastoral, vida espiritual y vocación de servicio a la comunidad. En México, en un principio, por la cercanía y amistad con Don Samuel Ruiz, en aquel entonces obispo de Chiapas, las misiones se encaminaron a comunidades indígenas chiapanecas y, más tarde, sumaron a las comunidades de la Sierra Norte de Puebla, principalmente del municipio de Naupan, en donde ahora cumplen 25 años de trabajo sin interrupción.

Desde su origen, como queda asentado en su ideario, uno de los objetivos centrales del colegio ha sido ejercer influencia positiva en la sociedad, proyectando el Evangelio en hechos concretos. Las misiones, tanto las de Puebla como las de Chiapas, son ejemplo de ello. Ser misionero es fundamento de la identidad del cristiano. “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mateo 28,18). No es si queremos o no, es un designio.

La Madre Trinidad lo entendió cabalmente y su vida fue testimonio de apostolado y evangelización; hoy, el trabajo diario de las religiosas de la congregación prueba la vigencia y vitalidad de su tarea misionera. Presentes en gran parte del mundo, la congregación de las Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios es un ejemplo de presencia y labor misionera.

Las misiones han sido siempre una de las mejores experiencias de mi vida. Trato de ir a todas, en la medida de mis posibilidades. No importa las veces que haya ido. No importa el tiempo que haya pasado. Para mí siempre son una lección y una alegría. Pero las misiones no son solamente cosas de nosotras las religiosas o los alumnos y exalumnos misioneros. En cada una de ellas participa toda la familia Miraflores, de las más diversas maneras, con oraciones, colectas, apoyos, etcétera; sin olvidar que, bien visto, todo lugar y todo tiempo son espacios de misión, desde el colegio y nuestros hogares, hasta las tierras más remotas. Todos somos misioneros.

Por eso, este aniversario es motivo de alegría para todos, dentro y fuera de nuestra comunidad, pues cada una de nuestras misiones es una experiencia de vida que transforma tanto a quien da como a quien recibe.