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Lo que aprendí sobre ansiedad y control

Permítanme que les diga una cosa, muy a menudo también olvido que Dios está aquí y está activo ¡Y muy activo de veras! Aunque, sinceramente, tengo dificultades a la hora de entender y aceptar este hecho completamente. Me explico: yo quiero control.

Cuando era niño, dos acontecimientos de gran importancia dejaron mi mundo patas arriba: mis padres se divorciaron y, al mismo tiempo, nos mudamos a una nueva ciudad. Fue una época de gran ansiedad, debido a la enorme incertidumbre que se generó en mí.

Volviendo la vista atrás, estoy seguro de que tuve unos cuantos ataques de pánico y un nivel de preocupación constante todos los días.

Para poder lidiar con mis problemas, mi padre me enseñó a crearme objetivos. La clave, me decía, está en confeccionar una visión clara de quién quieres ser y qué quieres hacer; luego, trabajar duro, sacrificarte y mantenerte fiel. Y funcionó.

Me producía una sensación embriagadora el poder establecer un objetivo, conseguirlo y pasar al siguiente. Tenía mi orgullo bastante inflado. Me encantaba recibir la aprobación de los demás y tener el control.

Ya no soy ningún niño, pero ese chico vive dentro de mí (como dijo un sabio: “el niño es padre del hombre”). A medida que he ido creciendo, he caído en la cuenta de que, aunque mi visión ha madurado y mis objetivos han cambiado, la verdad es que quiero más control.
Y, aun así, tengo menos.

Ahora, me doy cuenta de que hay cosas que nos suceden y que están más allá de nuestras manos. Nos hacemos mayores y cometemos errores. No siempre podemos resolver nuestros problemas o los de nuestros seres queridos simplemente con trabajo duro. No podemos controlar al mundo en el que vivimos, ni siquiera nuestro propio barrio; esto es algo inquietante para alguien que se escabulló de la ansiedad infantil simplemente garabateando listas de objetivos en una agenda en blanco y esforzándose, con tenacidad, por lograr esas metas. Esta pérdida de control puede ser un desencanto o, directamente, algo aterrador.

Pero ahí es cuando comencé a aprender acerca de la fe, y me refiero a la fe verdadera. Si creo en Dios —hablo de creer que Dios está aquí, que es una presencia activa y que me ama como soy, pero que quiere que sea algo maravilloso ante sus ojos—, entonces tengo que confiar en Él. Tengo que desprenderme de todos mis rígidos esquemas y renunciar al control. Pero es algo casi imposible, difícil, arriesgado y peligroso. Es un proceso del día a día, en el cual, hay que tener fe en que Dios es quien dice ser y que puedo confiar en Él.

A pesar de que he tenido dificultades con la crudeza de esta realidad, que afecta a mi propia seguridad y a mi identidad, me ha tranquilizado que otros, mucho más grandes que yo, también han pasado por estas mismas dificultades.

La gran oración de Thomas Merton me ha ayudado mucho:

“Señor, mi Dios: No tengo idea de hacia dónde me dirijo. No veo el camino delante de mí. No puedo saber con certeza a dónde me lleva. Ni siquiera realmente me conozco a mí mismo. Y el hecho de que piense que te estoy siguiendo no implica que realmente lo esté haciendo. Pero creo que mi deseo de agradarte realmente te agrada. Y espero tener ese deseo en todo lo que haga. Espero no hacer nunca nada fuera de ese deseo y sé que si actúo así tú me dirigirás por el camino correcto, aunque no conozca nada de él. Por lo tanto, confiaré siempre en ti a pesar de que parezca estar perdido y en sombras de muerte. No temeré, porque tú siempre estarás conmigo, y nunca me dejarás enfrentar mis peligros solo”.

La perspicacia del beato John Henry Newman me ha guiado:

“Dios me ha creado para una misión concreta. Me ha confiado una tarea que no le ha encomendado a otro. Tengo mi misión. Puede que nunca la conozca en esta vida, pero me será revelada en la futura (…) Por eso confiaré en Él. Sea lo que sea, esté en donde esté, jamás seré abandonado. Si estoy en la enfermedad, mi enfermedad puede servirle; si estoy en la perplejidad, mi perplejidad puede servirle; si estoy en el dolor, mi dolor puede servirle. Mi enfermedad, mi perplejidad o mi dolor pueden ser la causa de un gran fin que está muy por encima de nosotros. Él no hace nada en vano; Él puede prolongar mi vida, o la puede acortar; Él sabe lo que quiere. Puede quitarme a mis amigos, puede dejarme entre extraños, me puede hacer sentir desolado, hacer que mi espíritu se hunda, ocultarme el futuro. Aun así, Él sabe lo que quiere”.

Y san Juan Pablo II me ha animado:

 “No tengan miedo. No estén satisfechos con la mediocridad. Acechen en lo profundo y bajen sus redes para la pesca”.

Por último, para enfatizar el mensaje, no llegué hasta las palabras de estos grandes hombres por mi propio esfuerzo, creo que fueron puestas ante mí por la mano invisible del Espíritu Santo.

En medio de la incertidumbre de la vida, no fuimos llamados para tener el control, sino para tener fe.

Si creemos en que Dios es de verdad quien dice ser y que cumplirá lo que promete, entonces estamos llamados a deshacernos de nuestros miedos y entregarnos a los brazos de Cristo. Estamos llamados a regocijarnos en el amor en el que nacimos, en la dicha que encontramos en los misterios de la vida y en la paz que encontraremos al final de todo, allá en nuestro futuro hogar celestial.

No tengo total control sobre todo y está bien. Dios está aquí, está activo y eso me llena de gran paz.

 

La fiesta del siglo

La Fiesta del Siglo es una conferencia que aborda temas de fiesta y alcohol, apoyando la prevención y, sobre todo, dando información correcta y de buenas fuentes, a fin de crear conocimiento y conciencia acerca de nuestras conductas.

Hasta el momento, ya son son más de 50 mil personas las que han asistido a esta conferencia. Se impartirá en tres horarios según la edad, para poder entablar una comunicación directa y efectiva sobre este tema  tan serio, sin dejar de ser entretenida.

Como padres, es necesario estar cada vez mejor informados para acompañar y apoyar el desarrollo de nuestros hijos. En esta conferencia se habla de todos los mitos y realidades que giran alrededor del alcohol, para que puedan abordar este tema con sus hijos y otras personas.

A los jóvenes les ayudará a estar más preparados y a prevenir riesgos innecesarios al salir de fiesta, sin ser la típica platica de prevención, ya que se recrea el espacio de
un antro y en este marco de fiesta, involucrando los sentidos, se presenta el tema de una manera muy divertida. Además, según la edad del público, se dan los mejores tips para poder salir a divertirse de forma segura.

El conferencista Rodolfo Tercero Fabre cuenta con una carrera de más de 22 años en empresas turísticas, bares y discotecas, posee amplios conocimientos sobre la adicción y ha realizado una vasta investigación sobre el alcohol y sus efectos en el organismo.

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Fecha: lunes 24 de octubre del 2016.

Horario: 16:00, secundaria; 18:00, preparatoria; y 20:00, papás.

Lugar: Patio central del Colegio Miraflores de México.

Costo: $150.00 por persona.

La crisis económica explicada a los hijos

Los padres tienen que hablar con los hijos muy claramente cuando se está viviendo una crisis económica, para que tomen conciencia de los problemas que les ha originado y les originará a la familia y a algunos amigos cercanos, de forma que les sirva de aprendizaje y preparación, cara al presente y al futuro.

Tendrán que entender y aceptar algunas decisiones que los padres realizarán, a fin de afrontar las consecuencias que seguramente afectarán a toda la familia.

Las personas o sociedades que superen la crisis, se habrán dominado a sí mismas, al aprovechar las soluciones obligatorias del cambio, saliendo fortalecidas y aumentando el progreso social. En la crisis es donde la creatividad produce la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.

Las soluciones personales son muy difíciles de explicar genéricamente. Cada persona y cada familia tienen una situación económica, presente o previsible, muy diferente, ya que está relacionada con la familia, profesión o situación social. Por eso se requiere un experto en finanzas que ahonde en todos los detalles familiares, algunas veces muy privados, para que les pueda dar un buen consejo profesional.

Crisis y oportunidades

La crisis implica un reajuste, previsible o imprevisible, y es una gran oportunidad para diseñar nuevas empresas, instituciones, productos, servicios, patrones de consumo, cambios en el estilo de vida, etcétera. La riqueza, como la energía, no se crea ni se destruye, sino que se transforma. La riqueza está ahí para el que tenga más habilidades o esté mejor preparado para conseguirla, dentro del ámbito moral y legal. La riqueza no desaparece, cambia de manos.

Ciertamente, muchos van a ver disminuidos sus ingresos, pero habrá otros que los aumentarán, gracias a las nuevas necesidades de productos y de servicios que tendrán que producirse. Algunos serán capaces de ver esta crisis como una nueva oportunidad que antes nunca habían pensado. Hay quienes saben ganar cuando baja la bolsa y también cuando sube. Hay que descubrir los secretos de los negocios, para que en las crisis sean mejores y más rentables.

 Quienes carezcan de la preparación necesaria, la sufrirán con más intensidad, pero los que tengan la preparación o fortaleza adecuadas se convertirán en los grandes innovadores en todos los campos.

 

Necesidad del presupuesto familiar

Siempre ha sido necesario que las familias tengan escrito un presupuesto de ingresos, gastos y ahorros. En esta época de crisis, es totalmente imprescindible tenerlo y adecuarlo a las circunstancias, a fin de poder guiarse por él. Es posible que para ajustar el presupuesto a la realidad, las familias tengan que cambiar de actitud ante la vida diaria. Cada miembro de la familia tiene que aportar su conocimiento y voluntad para ver dónde, cómo y cuándo, puede contribuir a mejorar las cosas, de forma que se cumplan los nuevos objetivos en temas tan importantes como el costo de los productos que se consumen en el hogar, las salidas a restaurantes, la compra de ropa, diversiones y un largo etcétera. Cada persona de la familia debe limar todas las esquinas de lo que quiere y puede ganar, gastar y ahorrar.

Planes de estudios

Las crisis son los periodos donde las familias tienen que plantearse soluciones para cada uno de los componentes. Determinar si deben comenzar a estudiar alguna nueva profesión o terminar la que por circunstancias especiales habían dejado aparcada. Se afronta más fácilmente una crisis duradera adquiriendo más y mejores estudios, que elevarán el nivel de los ingresos a corto y largo plazo. Puede ser una función complementaria cuando disminuyen las horas de trabajo o se está en el desempleo, y también sirve cuando se está en  la búsqueda de un empleo nuevo. El dinero y el tiempo mejor empleados, y más rentables financieramente, son los dedicados a los estudios. Incluso, el esfuerzo al estudiar aleja otros fantasmas que las crisis suelen crear.

Petición de consejos a los profesionales de inversiones

Hay gran necesitad de informarse sobre las consecuencias que traerá la crisis en cada persona y las formas de actuar ante ellas. Lo importante es prepararse para enfrentar la tormenta. Y, sobre todo, también prepararse para las crisis que vendrán periódicamente.

Cuando se prevé una crisis, es el momento de pedir consejo a un profesional de las finanzas, explicándole todos los detalles del estilo de vida que la familia ha estado llevando hasta la fecha, para buscar soluciones a diversos plazos que impidan a la familia caer en los mismos errores que han caído en el pasado.

Las cantidades que pudieran ahorrar, en función de los ingresos previstos y los gastos presupuestados, tendrán que plantearlos en función de los formatos de ahorro e inversiones que mejor encajen en sus planes futuros. Los modelos que antes fueron buenos, a partir de ahora y una vez vistos los puntos débiles de las inversiones, tendrán que ser reconsiderados.

Las inversiones en acciones, los fondos mutuos, los planes de jubilación y de estudios universitarios de los hijos, las inversiones en vivienda a la espera de la gran revalorización, inversiones en metales preciosos o industriales, tendrán que ser revaluadas con los profesionales.

Las inversiones que fueron históricamente recomendadas como sólidas, eficientes y seguras, posiblemente haya que olvidarlas y buscar modelos nuevos. Productos financieros que habían funcionado durante cien años, han desaparecido en muy poco tiempo, principalmente por la codicia e inmoralidad de unos pocos, que han arruinado con total impunidad a innumerables familias. Cada familia en función de sus ingresos, sus gastos y sus proyecciones, tiene que hacer un planteamiento muy a la medida.

Causas y consecuencias de la crisis

La crisis económica actual es un ejemplo de las consecuencias de la falta de virtudes y valores humanos, del exceso de inmoralidad, impunidad, comodidad, consumismo y de la falta de auto dominio, al no saber acomodarse a las circunstancias, lo cual ha contaminado muchos de los ámbitos de la sociedad actual. La crisis tiene que servir para meditar en lo que hay que hacer, cambiar, aceptar y rechazar, hasta conseguir una sociedad más moral, más seria y más trabajadora, quizás entonces, de las crisis, se puedan sacar unos efectos beneficiosos.

Al quedarse sin empleo o ver reducidos los ingresos, se produce un fuerte estado de ansiedad, con graves consecuencias físicas y emocionales. Sobre todo, cuando obligan a modificar los hábitos de vida para suprimir determinados gastos, lo que a veces imposibilita ver o tomar soluciones que pudieran llevar a sobrellevar los efectos de la crisis, los cuales se ven aumentados hasta el paroxismo por los medios de comunicación que exageran y propalan todos los problemas verdaderos o falsos.

 

¿Qué actitud tomar y transmitir a los hijos?

Es muy importante que los padres expliquen a sus hijos que las crisis económicas que vayan llegando no deben destruir las virtudes y valores humanos en las familias. Es cierto que se ha producido un cambio en los paradigmas que hasta ahora habían sido nuestras referencias, pero no hay que olvidar ciertos principios básicos, como ahorrar para la jubilación y para gastos por situaciones extraordinarias, para los estudios de los hijos, para  poner un negocio, etcétera; estimar como digno el esfuerzo, el trabajo, el estudio; y no dejar de lado la fidelidad a las instituciones, ya que nunca dejarán de ser los pilares sobre los que se asienta la sociedad.

Los padres deben buscar soluciones a corto, medio y largo plazo, en función de los conocimientos, edades de los miembros y situación económica de su familia. No deben entrar en pánico físico ni económico, procurando tener todos los datos bajo control. También tienen que adoptar un modo de vida mucho más sobrio y recuperar las virtudes y valores humanos.

¿Qué hay que cambiar, como personas y como sociedad?

La crisis económica ha terminado con un periodo de euforia en el que la mayor parte de la población ha vivido por encima de sus posibilidades reales. Se gastaba el dinero que tenía que haber sido ahorrado, incluso se gastaba el que pensaban ganar en el futuro. Eso ha hecho que el endeudamiento de las familias sea excesivamente peligroso.

No pretendamos que las cosas cambien si nosotros no cambiamos y seguimos haciendo lo mismo. La peor crisis es la producida por la incompetencia, voluntaria o inconsciente. El mayor inconveniente de las personas y los países ante la crisis es la pereza para buscar soluciones. Sin crisis no hay desafíos ni méritos, la vida es una rutina, una lenta agonía. Es en la crisis donde aflora lo mejor y lo peor de cada persona y de cada sociedad.

Hay que ser radical en el cumplimiento de los principios no negociables. La sociedad no puede seguir permitiendo que los de siempre le vuelvan a chantajear con los ahorros conseguidos con grandes sacrificios, para que el gobierno los entregue a aquellos que los han malversado porque tienen la suficiente fuerza, a través de los lobbies, para imponer al gobierno que les dé dinero y, si es necesario, que emita deuda pública, que luego tendremos que pagar nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos.

Fuente: micumbre.com

Glamour: poco, pero que dure

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Hoy hablaré de algo que me causa harta nostalgia:

La elegancia en las bodas.

No me refiero a la falta de lujo (pues así no tengan muebles, los novios suelen echar la casa por la ventana), sino a la falta de clase… ¡ZAP!

La proliferación de los Wedding Planners se ha encargado de que los banquetes de boda parezcan una especie de kermés para adultos. Muchos cobran un porcentaje de los costos, por lo que les conviene sumar el mayor número de conceptos al presupuesto. Eso, aunado al afán de las novias de querer que su boda sea el evento social del siglo, provoca que se pierda el piso y cualquier novedad se considere un “must”. A la salida de muchas bodas me he encontrado con dedos insuficientes para cargar con la infinidad de chucherías que te regalan. Se instalan puestos de todo: dulces, postres, charcutería y quesos importados, barras de café y coctelería, tortas, chilaquiles, botana, farmacia y afeites… “you name it”. Todo para retener a los invitados hasta el “after” del “after”.

No hace tanto, cuando te sentías demasiado cansada, simplemente te ibas a dormir a tu casa; ahora reparten esas horrendas pantuflas de toalla bordadas con las iniciales de los novios (más kitch imposible). Como les digo a mis hijas: ¡por favorrrr!, usen tacones lo suficientemente altos para verse elegantes y femeninas, pero lo suficientemente cómodos para no parecer pollos espinados. Dejar los zapatos en el camino sólo le funcionó a Cenicienta. Esas pantuflas provocan que se vean como “doña Florinda” y que los vestidos carérrimos terminen como trapeadores.

Y qué decir de las novias en tenis… Como le digo a mi hijo: hijo, si tu novia no puede tomarse la molestia de usar tacones y asumir un poco de incomodidad el día de su boda… te habrás casado con Kanye West.

Antes, las mujeres visitábamos el baño con frecuencia, pero no para vomitar el exceso de alcohol, como algunas lastimeras “millenials”, sino para mantener en su sitio cada cabello y retocar el maquillaje. Si nos ampollaban los estiletes, nos poníamos una vendoleta y continuábamos caminando como la reina de Saba, aunque el dolor nos taladrara la médula. Si a la tercera copa sentíamos que se nos aflojaban las piernas, no había cuarta. Y obviamente, si queríamos mucho al novio, se lo demostrábamos en privado, no en la pista (y eso que aún no existía Youtube).

Mi último consejo: chicas, hay que saber retirarse a tiempo, a fin de regresar a casa con la misma dignidad con la que salieron. Mejor que las extrañen a que las alucinen. Glamour poco, ¡pero que dure!

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La última colección de calzado de Gucci parece inspirada en las bodas «new rich» mexicanas.

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Freeganismo: Comer de la basura

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El desperdicio de alimentos es el problema y el freeganismo es una de las soluciones.

Tiramos la comida todo el tiempo: la que no es bonita, la que rebasó la fecha de caducidad o la que ya no pudimos comer porque nos faltó hambre; no importa si está buena o mala, lo hacemos indiscriminadamente. El freeganismo o friganismo es un movimiento que consiste en recuperar la comida que ha sido descartada de la cadena comercial y que, sin embargo, está en perfectas condiciones para consumo humano. Su nombre se deriva del término free (gratuito). Es un movimiento que busca boicotear al sistema alimentario y ser partícipe de él en la menor medida posible.

A mediados de los 90, como fruto de ideologías de antiglobalización, se comenzó a tomar conciencia del brutal desperdicio de alimentos que se realiza en mercados y supermercados, simplemente porque ya no se ven bien o ya cumplieron fechas de caducidad preventivas para su consumo. Surgieron grupos de personas que se aventuraron a revisar los basureros de los supermercados de Londres y Estados Unidos para buscar y encontrar comida en buen estado.

Hoy en día, estos recolectores recuperan  comida de buena calidad de manera gratuita, que de otra forma hubiera terminado en la basura. A esta actividad pronto se le llamo dumpster diving o recolección urbana.

El freeganismo busca exhibir la injusticia que representa el desperdicio de alimentos, al tiempo que ofrece soluciones a los problemas alimentarios. Este movimiento destaca los valores de comunidad, generosidad, compromiso social, libertad, cooperación, así como expresar su oposición a una sociedad consumisma y apática.

¿Por qué se tira la comida?

A veces, simplemente los alimentos no cumplen con los estándares de venta (forma o tamaño) para ser comercializados. En otras ocasiones obedecen a las fechas de caducidad y son descartados sin siquiera ser evaluados sensorialmente –casi siempre las fechas de caducidad son simplemente una guía para orientar al consumidor y proteger al productor de posibles demandas–, sin embargo, esto no significa necesariamente que un producto no sea apto para su consumo. Es tan grande el desperdicio de alimentos por fechas de caducidad, que actualmente, países como Alemania han comenzado a regular el uso de las mismas y a motivar más a los consumidores para que utilicen sus instintos y sentido común al momento de evaluar la vida útil de los alimentos.

Un motivo más por el que se desperdicia la comida es por un tema de logística, ya que donar alimentos implica recursos: transportación, almacenaje y mano de obra. Otras veces, la comida se va directo a la basura por falta de creatividad, es decir, ingredientes que se consumen en algunos países son completamente ignorados en otros, tal es el caso de las hojas de betabel, los rabos de cebolla o la raíz del apio, por nombrar tan sólo algunos que en ciertos lugares no son considerados como insumos comestibles y que en otros son altamente apreciados. Y, por último, uno de los casos más comunes del desperdicio de alimentos es la descomposición: la comida que simplemente no se consume y se echa a perder en las casas.

 

10 consejos para comprar
mejor y desperdiciar menos:

  1. Haz tus compras con una lista. Esto evitará que compres de más y pierdas perspectiva ante la oferta del supermercado.
  2. Compra sólo la cantidad que vas a consumir. Practica esto en todas partes: restaurantes, cafeterías, supermercados y casa.
  3. Planea tus menús. Esto te ayudará a optimizar los recursos y desperdiciar menos, por ejemplo, si compras pescado utiliza el filete y prepara un caldo con la cabeza, cola y huesos.
  4. Congela la comida. No dejes que se eche a perder en el refrigerador.
  5. Prepara conservas. Cuando tengas mucha fruta fresca, gánale a la maduración de los ingredientes y prepara mermeladas, salsas o helados.
  6. Apela a tu creatividad. Siempre hay cosas que puedes preparar integrando ingredientes que de otra manera no usarías como las hojas del betabel o los rabos de cebolla.
  7. Ignora las fechas de caducidad. Usa tus sentidos, huele y prueba los alimentos.
  8. Si sobra, llévatelo. Pide los alimentos que no te acabaste en los restaurantes para llevar y disfrútalos en tu casa.
  9. Lleva la comida de tu casa a la oficina.
  10. Sírvete sólo lo que te vas a comer y acábatelo.

 

Las frutas feas, víctimas de su apariencia

Hace un par de años, la cadena de supermercados francesa Intermarché lanzó una campaña llamada “Frutas y verduras feas”, que consistía en ofrecer todos esos vegetales que no cumplen con los estándares de apariencia establecidos, pero sí con calidad, sabor y frescura a un precio más bajo.

Una campaña que sensibiliza a los consumidores acerca de los estándares de belleza impuestos a la comida y, además, los hace reír un rato con su ingeniosa publicidad.

Las reglas del Freeganismo

Como todo buen movimiento, tiene una serie de reglas a seguir. Así es que si quieres echarte un clavado entre los restos de comida, éste es un mini manual para saquear bien los contenedores de basura:

Nunca tomes más de lo que necesitas.

El primero que llega al basurero elige, pero siempre tienes que compartir.

Deja el lugar más limpio de lo que lo encontraste.

Para más información acerca del movimiento freegan visita: freegan.info

 

 

 

El buen uso de la libertad

 

“Hoy es fácil confundir la genuina libertad

con la idea de que cada uno juzga como le parece,

como si más allá de los individuos no hubiera

verdades, valores y principios que nos orienten,

como si todo fuera igual

y cualquier cosa debiera permitirse”.

 

Papa Francisco

 

La libertad, valor fundamental de todo ser humano, es compromiso de los cristianos y es, asimismo, uno de los valores esenciales en nuestros colegios. Educar en la libertad es una importante tarea de la familia Miraflores, principalmente de padres y maestros; no obstante, hay que transmitir el verdadero sentido de la libertad como fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y la bondad. La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios.

Por su importancia, uno de los grandes objetivos pedagógicos de este año en el Colegio Miraflores es el crecimiento en el buen uso de la libertad, que es algo distinto a hacer lo que uno quiera o se le ocurra, sino que implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y por tanto, de crecer en perfección o tomar otro camino; en la medida en la que hacemos el bien nos hacemos más libres.

La libertad, desde pequeños, nos va haciendo responsables de nuestros actos, en la medida en la que éstos son voluntarios. Y, tiene que ver con todo lo que hacemos, decimos, pensamos; el ejercicio de la libertad es de todas las horas, todos los días, aunque pensemos que nadie nos oye o nos ve o, como a veces ocurre, creemos que nadie sabe que fuimos nosotros los que hicimos o dijimos esto o aquello. En el buen uso de la libertad eso es lo de menos.

Un buen campo de experimentación del uso de nuestra libertad puede ser, por ejemplo, el de la crítica. En la Dinámica y Modelo Pedagógico del Colegio la crítica tiene una gran relevancia; aspiramos a formar jóvenes con capacidad crítica y desarrollo del espíritu, capaces de identificar, seleccionar y utilizar adecuadamente la información recibida, para intervenir crítica, comprometida y creativamente en la sociedad. Ésa es una de nuestras tareas en el quehacer cotidiano.

Sin embargo, pareciera que socialmente la crítica se entiende de otra manera. No es ya el discernimiento razonado, la capacidad de análisis y valoración, sino la posibilidad de señalar, calificar, condenar, reprochar, rebajar, deshonrar (mientras más alto mejor) y, muchas veces, desde el anonimato, sin mayor juicio o buen criterio. Es un caso cotidiano, como hay tantos, del uso de la libertad.

La crítica es imprescindible, es necesaria, es deseable, es útil para la superación personal y el mejor funcionamiento de cualquier organismo. Pero la crítica bien entendida, la que nos hace mejores y mejora lo criticado. Por eso estamos empeñados en formar mejores críticos, inteligentes, comprometidos y creativos; porque, como reza nuestro escudo, recordamos a San Juan quien, a su vez, reproducía a Jesús: «Permaneced en mi palabra… y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».

 

Down Sleep: Un lujo a la hora de dormir  

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En el dormitorio todos los elementos son importantes, desde las almohadas y sus fundas, las sábanas y colchas; pero la pieza que realmente da ese toque especial es el edredón.

Podemos encontrar aquellos que son sintéticos, en su mayoría de alta tecnología en poliéster, y los naturales, fabricados en pluma de Ganso y plumón; pero lo más importante es que cumplan con los siguientes fines:

Que sean calientes y resguarden el calor sin provocar incomodidad.

Es de vital importancia que sean fáciles de lavar y secar.

Que estén certificados como antialérgicos.

Combinar estas funciones hace del edredón el mejor adorno para la habitación.

Todo esto te lo ofrece Down Sleep al alcance de tus necesidades, ya que cuenta con un menú completo de edredones para todos los climas: verano, “todo el año” e invierno; tanto en Down Sintético como en su fabulosa Pluma de Ganso Blanco Europea.

La filosofía de Down Sleep es tener la mejor calidad, el mejor precio en el mercado para ser accesible; lo mejor de todo es que siempre contarás con la atención personalizada de Rocío Garza y Elvira Saad.

 

Down Sleep inicia en México en el año 2012 con su línea de Ropa de Cama de Lujo, fabricada en Estados Unidos con la idea de satisfacer a sus clientes en los sectores hotelero y residencial, construyendo, construyendo un prestigio que crece día a día. Además, tiene presencia en los mejores hoteles y cadenas de Estados Unidos y, desde hace cinco años, está presente en la hotelería de nuestro país, especialmente en la selecta rama de los hoteles boutique de los rincones Mágicos de nuestro México.

Escalando para ser jefe: 10 Consejos

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Sé que ya te visualizaste. Sabes que el puesto que hoy tienes es temporal y que es parte del proceso para llegar al cargo que te mereces. Treparás y treparás en tu organización hasta que el título de “Godín”, que aparece en tu tarjeta de presentación, pase a convertirse en unas siglas rimbombantes que nadie entiende como: CEO, CFO o C3PO.

 Pero como las visiones sin acciones no son nada, deja de soñar y sigue estas 10 recomendaciones de Imagen Pública para ascender de puesto:

  1. Sé exageradamente puntual:

Trata de ser la primera persona que llegue siempre al lugar de trabajo o la oficina. Que todos tengan que saludarte, que siempre se sorprendan de que eres el primero en estar y, sobre todo, siempre llega antes que tu jefe. Sé puntual también en la entrega de trabajos y en la asistencia a juntas. Y, aunque muchos crean lo contrario, ¡también sé muy puntual para salir!, quedarse más tiempo en la oficina, más que percibirse como trabajador, se percibe como ineficiente y desorganizado.

  1. Sonríe y saluda:

La sonrisa comunica empatía, amabilidad y seguridad; por lo tanto, sonríele mucho a los jefes, a los directivos, pero también a tus compañeros de trabajo. Siempre saluda, las personas que no saludan no se dan a conocer y no hacen vínculos emocionales. A quien saluda se le percibe como “amigo” y como buena gente. Saludar es la primera forma de hacer networking de oficina.

 

  1. Huye de los apodos y los diminutivos:

Si toda la vida a nivel social te han dicho “El Pollo” o “La Muñe”, no vayas por la oficina solicitando que te digan así porque “todo el mundo así lo hace”. El mundo ejecutivo es diferente, ¿o acaso conoces a muchos “Porkys” o “Flacas” que sean Directores Generales? También trata de alejarte de los diminutivos y de las traducciones al inglés con artículo nacional: Armandito y Normita siempre serán los pequeñines de la organización, y “El Jerry” o “La Susan” siempre se percibirán como de baja calaña.

  1. Ofrece tu ayuda:

Siempre hay imprevistos: un proyector que falla, una mensajería urgente o simplemente alguien que dice: “¿quién puede venir un momento el sábado?”. Cuando se den estos casos ofrécete, sobre todo cuando el jefe es quien lo solicita. Lo más mediocre es pensar que ese no es tu trabajo o que hasta indignante se te haga hacerla de mensajero, técnico o personal de limpieza.  Cuando das más de ti siempre te verán como alguien que aporta y genera valor.

 

  1. Participa activamente en eventos extracurriculares:

Asiste a las convenciones, congresos, integraciones, festejos y comidas de fin de año. Y no sólo asistas, participa y genera la sensación de que te la pasaste bien. Las empresas invierten mucho en este tipo de eventos y cae muy gordo el que está en la fiesta de fin de año todo jetón y que se va después de comer porque “tenía otro evento”. El que cantó, bailó, participó en las dinámicas y agradeció a los directivos por el buen momento, siempre caerá muy bien y se contemplará como alguien que debe permanecer en la empresa.

 

  1. Da de más y se proactivo:

Si te pidieron 3 propuestas, lleva 5. Si solicitaron algo y piensas que puede tener un plus, dáselo. Para los puestos altos siempre se busca a quien aporte y genere valor a la institución.

 

  1. Propón controles en los procesos:

Los puestos directivos altos tienen como característica funciones de control y eficiencia de procesos, por lo que tienden a establecer normas. Si tú ves que ajustando algunas tuercas el trabajo puede hacerse mejor, propónselo a tu jefe aunque esa acción haga tu trabajo más complejo o evidencie más fácil los errores. Se te verá como alguien que tiene ideas para hacer cada vez mejor el trabajo, por lo que te verán como jefe y no como colaborador.

 

  1. Consíguele algo de valor a la institución:

Siempre ten presente el giro del negocio y, aunque no seas el de ventas, piensa en algo que pueda generar ingresos. Consigue una cita con un cliente potencial, una nota en algún medio de comunicación o una capacitación gratuita en algo que les dé valor agregado. Ponte muy bien la camiseta y siempre piensa en cómo puedes generar valor, inclusive fuera de tus horarios laborales. ¿Por qué? ¡Porque eso es lo que hacen los dueños!

 

  1. Vístete para el puesto que quieres y no para el que tienes:

Si quieres ser jefe primero debes parecerlo. Utiliza los códigos de vestuario que utiliza la gente de arriba. Invierte un poco más en la calidad de las telas y en los accesorios: una buena pluma, un porta tarjetas de plata, una funda de teléfono de piel y todo aquello que complemente una buena imagen física ejecutiva. Si un día ves unos zapatos que parecen de jefe… ¡Cómpratelos, pues lucirás como uno!

 

  1. Sé simpático:

Y no te confundas, no estamos hablando de hacerte el chistosito. La simpatía es la capacidad de gustarle a las personas y caerles bien. Nunca le van a dar un ascenso a una persona amargada o que sólo se limita a hacer su trabajo. Conoce a las personas, llámalas por su nombre y preocúpate por ellas. Un simple “¿Cómo sigue tu perro?” o “¡Hoy juegan tus Chivas!” genera empatía con los demás.

Finalmente recuerda que al buen profesional se le reconoce por sus resultados, pero no basta con ser, hay que ser y parecer.

Alvaro Gordoa

Consultor en Imagen Pública.

Socio Director del Colegio de
Imagen Pública y autor del libro
Imagen Cool.

Si quieres conocer más del Colegio de Imagen Pública visita:

www.imagenpublica.mx

 

British Council: Los niños aprenden mejor cuando están jugando

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El aprendizaje de un idioma es algo natural para los niños.

Tienen mayor facilidad para recordar palabras nuevas y sus mentes tienen gran disposición para aprender los sonidos de cualquier idioma al que sean expuestos. Por esta razón, es crucial que los padres con niños de 2 a 6 años busquen oportunidades para incentivar su curiosidad y explorar nuevos idiomas.

El British Council, en compañía de los ganadores del premio Oscar® Aardman Animations, ha creado el centro Learning Time with Shaun & Timmy, que ofrece una experiencia de aprendizaje única en un ambiente multisensorial donde los niños aprenden inglés a través de historias, canciones, juegos y manualidades. La principal característica del juego dirigido, una de las herramientas de enseñanza utilizadas en Learning Time with Shaun & Timmy, es permitir que los niños se diviertan al mismo tiempo que asimilan palabras de manera natural, sin darse cuenta de que están aprendiendo una nueva lengua.

Las clases están planeadas para permitir que el aprendizaje suceda a diferentes velocidades y estilos. Reconocen que el avance es distinto en los niños, de modo que se evalúa su desarrollo individualmente. Es importante considerar un desarrollo holístico. Esto significa no sólo enfocarse en la adquisición del lenguaje, sino poner especial atención en su desarrollo social, emocional y físico. Para un niño, el simple hecho de hacer un amigo nuevo es un gran logro que representa crecimiento social y emocional.

Y, por si fuera poco, se ofrecen varias opciones para que los papás ayuden a continuar el aprendizaje fuera del aula, mismas que pueden practicar con la ayuda de las apps de la serie de Learning Time with Timmy. Éstas son una muy buena herramienta para desarrollar sus habilidades, independientemente del nivel de inglés que tengan los papás.

 

 

Con todo respeto deberías de…  

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Cuando escuchamos que nuestra pareja nos dice “Con todo respeto, deberías de…”, sentimos que nos inunda un tsunami de emociones, y no precisamente de alegría o regocijo, sino de impotencia y frustración.

El paso siguiente de esa frase que se acaba de decir: se erige una barrera de inmediato que alcanza proporciones inimaginables para defenderse de tal comentario impropio.

Generar una justificación para que en una relación de amistad, noviazgo o matrimonio digamos “con todo respeto”, no es más que una carencia en la comunicación o en el planteamiento de alguna necesidad. Sin duda, las palabras que vienen después de aquella justificación suenan a crítica e incluso a desprecio y, por lo tanto, podemos asegurar que no existe una crítica constructiva. Si es así, el otro buscará defenderse o escaparse del lugar para no ser víctima de ese comentario.

La mejor manera para plantearle a tu pareja aquello que te incomoda, o lo que necesitas, es a través de un planteamiento positivo que disminuya la hostilidad y, así, salga ganando su relación.

Debes plantear todas tus emociones de forma neutral y convertir la demanda o queja en una necesidad positiva.

Recuerdo a un par de matrimonios en los cuales, cada vez que subían al auto, uno de ellos se transformaba en aquel piloto que saca su estrés a través de la velocidad, con un manejo poco adecuado o cívico y, por lo tanto, provocando en su cónyuge una reacción de estrés y tensión al ver que su piloto podía poner en riesgo su integridad y la estabilidad emocional de la relación, por lo que el planteamiento tradicional de la copiloto era: “Manejas como desquiciado y loco, no piensas en tus hijos y me estresas” – imagínense como se sentía el conductor después de este comentario–; por lo que aprendieron a cambiarlo por: “Te pido por favor que bajes la velocidad, pues me gusta sentirme tranquila y mantener la calma”; o en ocasiones con un GPS: “Me gusta saber que tienes todo bajo control”, “me preocupa sentirme estresada o tensa”, “sugiero que bajes la velocidad por favor, para que lleguemos a casa tranquilos».

Ahora es tu turno para hacer planteamientos con tu pareja, que les ayuden a sentirse valorados, respetados, y a saber que forman parte de un equipo. A todos nos gusta que nos inviten a ser cómplices de un plan y no que sólo nos presenten una demanda que nos haga sentir controlados por nuestra pareja.

José Belío

Consultor Matrimonial 

55 49 44 21 93

ppbelio@hotmail.com