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Los escritores son un misterio

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Autor: Bertha Inés Herrerías Franco

Un libro que gana un premio literario puede tener clara sólo una cosa: que será controvertido. Es posible que venda mucho, que su autor sea reconocido, que tenga una amplia difusión, pero lo único seguro es que será criticado, independientemente de su calidad o la ausencia de ella. Esa controversia forma parte de la naturaleza de los premios, ya sea el Nobel o algún reconocimiento menor, y más allá del propio libro, los premios literarios tienen la virtud de impulsar la conversación sobre los libros lo que, de una u otra forma, beneficia a todos.

Eso ha ocurrido con el otorgamiento del Premio Planeta 2021 a La Bestia, novela firmada por Carmen Mola, seudónimo tras el que escriben tres escritores: Antonio Mercero, Jorge Díaz y Agustín Martínez. Que sea el premio más rico en español, que se otorgara a una autora con seudónimo, que la autora no fuera una sino tres, y que los tres autores fueran hombres ha causado un gran escándalo, como era previsible. 

Anteriormente, Carmen Mola había publicado, con éxito, la trilogía La novia gitana, con la inspectora de policía Elena Blanco como protagonista. La novia gitana, La Red Púrpura y La Nena habían llamado la atención sobre la misteriosa autora a la que algunos llamaban la Elena Ferrante española. “Ella” se había presentado como académica universitaria e, incluso, había dado las razones para escribir bajo seudónimo que, por lo general, son las razones de todos aquéllos que han decidido escribir bajo un alias: la idea de que lo que importa es la obra, no el autor; mitigar el temor natural del escritor novato; temor ante el fracaso como ante el éxito; vergüenza a que se le identifique con personajes, temas, descripciones; posibilidad de un cambio brusco de vida; inseguridad ante el rechazo o la indiferencia, etcétera. 

Cuando se dio a conocer su verdadera identidad muchos se sintieron engañados por esta creación, otros se indignaron por el cambio de género, a algunos más no les gustó la idea de una autoría colegiada, en fin, que no faltaron detractores frente a quienes se confirmaron fans de la inspectora Blanco y, por lo tanto, de Carmen Mola. 

Es muy larga y antigua la historia de los seudónimos literarios (y será motivo de otro espacio), pero hoy las políticas de identidad de género y la corrección social, les han agregado cuestionamientos. En este ocasión estamos frente a un caso popular que tiene más de acontecimiento editorial y comercial que de literario y artístico; a pesar de las protestas (y, quizá gracias a ellas) de grupos feministas, todo apunta hacia un gran éxito de ventas, mientras ya se cocinan sus versiones televisivas y seriales. 

Este escándalo en el mundo de los libros plantea algunas preguntas que exceden la obra en cuestión: ¿en las redes sociales, cuántos publican mensajes, opiniones, tuits, críticas sin usar sus nombres? ¿cuántos publican con identidades falsas? ¿cuántos hay con varias personalidades virtuales? ¿qué es real y qué es falso?, ¿un avatar es una sofisticada forma del seudónimo?, etcétera. 

Preguntas que, como pistas en el camino, nos conducen hacia la nueva dimensión del metaverso, en el que la realidad y la ficción se mezclan, el autor y su obra se atraen y repelen, y las identidades se diluyen y confunden. Al final, cada obra encierra un misterio y su autor, un misterio mayor.

Fuente: Revista Mira Miraflores

No hay suficiente gente, advierte Elon Musk

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El director ejecutivo más rico, inteligente y chiflado del mundo dice que nos dirigimos hacia un colapso de la población.

Temerario. Brillante. Iconoclasta. Francamente descabellado.

Esas son algunas palabras que me vienen a la mente para describir al fundador de SpaceEx, The Boring Company, Open AI y Neuralink, y Tesla, el gigante de los vehículos eléctricos (EV).

Se dice que es el hombre más rico del mundo, supuestamente con un valor de 270.000 millones de dólares. No dudaría en intercambiar los estados financieros con el tipo, y si eso alguna vez sucediera, probablemente simplemente cobraría y recibiría el impacto de los impuestos. Todavía quedaría lo suficiente para comprar una casa o dos.

Si aún no lo has adivinado, estamos hablando de Elon Musk. Ahora bien, una persona razonable, como dicen los abogados, podría preguntar ¿qué tiene que ver Elon Musk con la demografía? Respuesta, no mucho. Pero…

Bueno, a veces esos tipos que se hicieron a sí mismos tienen la costumbre de pensar por sí mismos. (Sí, Musk creció rico, pero no en la liga que ahora lidera). Chicos así no llegaron a donde están simplemente siguiendo el libro de reglas, que es más de lo que puedo decir para algunos de nuestros conocimientos. -todos los funcionarios públicos.

Cuando habla un tipo rico y famoso, es noticia, porque, bueno, es rico y famoso. Y eso es exactamente lo que sucedió en la Cumbre del Consejo de Directores Ejecutivos del Wall Street Journal del 6 al 7 de diciembre. La confab fue una reunión de grandes bateadores, si es que alguna vez hubo uno, incluidos los titanes de la tecnología, los directores ejecutivos de Fortune 50 e incluso algunos políticos de alto vuelo. Por supuesto, Elon apareció como muchos otros, a través de Zoom.

La conclusión sobre Elon para algunos en la confab fue su desacuerdo con el secretario de Transporte de uber-PC, Pete Buttigieg, sobre la financiación federal para las estaciones de carga de vehículos eléctricos. Pero esto otro que dijo es de interés:

“No puedo enfatizar esto lo suficiente: no hay suficiente gente… Uno de los mayores riesgos para la civilización es la baja tasa de natalidad y la rápida disminución de la tasa de natalidad.» 

Y, sin embargo, muchas personas, incluidas las personas inteligentes, piensan que hay demasiadas personas en el mundo y piensan que la población está creciendo sin control. Es todo lo contrario. Por favor, mire los números: si la gente no tiene más hijos, la civilización se derrumbará, recuerde mis palabras.”

Sí, Elon, muchas personas, incluidas las personas inteligentes, piensan que el crecimiento de la población mundial está fuera de control. Por supuesto, nada podría estar más lejos de la verdad. Pero ¿desde cuándo eso ha disuadido a los inteligentes? Supongo que Elon necesita despertarse.

El propio Musk ha tenido siete hijos, seis de los cuales sobreviven. Después de su impactante declaración, el entrevistador tuvo el descaro (eso es descaro para los neoyorquinos) de preguntar si su pensamiento de que la falta de hijos es un problema es la razón por la que él mismo tiene tantos hijos. Él respondió que, como padre de seis hijos, debe dar un buen ejemplo y que debe practicar lo que predica.

¡Bien por Elon! Tres veces divorciado y chiflado como puede parecer en ocasiones, la clase parlanchina no puede descartar a este tipo como un fanático religioso más o un fanático de la conspiración de derecha racista-fanático-neonazi-nativista-chiflado (¿dejé fuera a alguien?). No, es Elon Musk y, como líder de opinión muy rico, el megáfono es suyo. Es bueno ver que la crisis de fertilidad está ganando terreno en los pasillos del poder.

Esta no es la primera vez que Musk aborda este tema públicamente. En 2017, en respuesta a un artículo de New Scientist sobre una inminente «bomba demográfica» 60 años después, tuiteó: «La población mundial se está acelerando hacia el colapso, pero pocos parecen darse cuenta o preocuparse …»

Y en 2019 tuiteó: «El problema real será el envejecimiento y la disminución de la población mundial para 2050, * no * la superpoblación … La demografía, estratificada por edad, se verá como una pirámide al revés con muchos ancianos y menos jóvenes».

El verano pasado expresó sentimientos similares al Wall Street Journal.

¿Elon sigue MercatorNet? Si no, bueno, debería hacerlo. ¡Y una donación saludable sería bienvenida!

Como observó CNBC con respecto a sus comentarios en la Cumbre de CEO, «Sus comentarios se producen cuando un número creciente de personas decide no tener hijos, citando preocupaciones como el cambio climático y la desigualdad».

Sí, muchas “personas inteligentes” están convencidas de que la población está fuera de control y que para salvar el planeta debemos abstenernos de tener hijos. Bueno, si continuamos haciéndolo, el planeta debería estar bien hasta que finalmente sea absorbido por el sol en unos pocos miles de millones de años, pero ¿qué pasa con la civilización humana?

Pero volvamos a Musk. Él sabe de qué habla. De 2019 a 2020, la fertilidad en EE. UU. Cayó un sorprendente 4% (Covid ayudó). Ese año también marcó el número más bajo de nacimientos en Estados Unidos desde 1979, cuando la población de Estados Unidos era un 32% menos que en la actualidad.

Quizás algunas de estas megacorporaciones representadas en la Cumbre puedan intensificar su juego y aumentar la flexibilidad de las horas de trabajo y las ubicaciones, y (Dios no lo quiera) desviar algunos de sus recursos para aumentar la compensación de los empleados. ¿Qué tal más guarderías en el lugar e incluso educación? El dinero está ahí. Eso no solo convencerá a los jóvenes más talentosos de que trabajen para ellos, sino que también será para el bien público, es decir, la familia. A largo plazo, incluso podría impulsar los precios de las acciones.

Autor: Louis T. March

Fuente: MERCATORNET 

La Crianza Consciente y el Unschooling van de la mano.

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Para nosotros Unschooling  y Crianza Consciente van de la mano. De hecho, en nuestro caso, una cosa trajo la otra.

Hay una gran diferencia entre querer controlar o no controlar a nuestros hijos. E involucrarse en la crianza o no involucrarse.

La Crianza Respetuosa, con Apego, Natural…  a mí personalmente me gusta llamarla Crianza con Conciencia, no es ser permisivos ni indiferentes con nuestros hijos sino, más bien, no obligar, no forzar, no castigar ni premiarles para conseguir lo que queremos de ellos. No buscar estrategias para modificar y moldear su comportamiento y hacer que sean como nosotros queremos que sean y hagan lo que nosotros queremos que hagan. La mejor forma para conseguir eso sería siendo y comportándonos nosotros como nos gustaría que fuesen nuestros hijos. Dar, nosotros, ejemplo de lo que queremos ver en ellos. Aunque, sinceramente, pienso que ni eso deberíamos hacer con esa intencionalidad. Ellos tienen que llegar a ser quienes ya son y nosotros debemos, a mi entender,  acompañarles en ese maravilloso camino llamado vida.

La Crianza con Conciencia  y el Unschooling, para nosotros, es  involucrarnos pero no controlarlos. Les informamos de los limites pero no les limitamos (hay un artículo de Casilda Rodriganez que lo explica maravillosamente). Cuando no somos arbitrarios con ellos y les explicamos el por qué no se puede hacer tal cosa en tal sitio o por qué no comemos tal o cual cosa, el por qué en casa de la abuela es mejor no saltar sobre el sofá, el por qué hay que vestirse para salir depende dónde… Cuando les hablamos de las necesidades y sentimientos de los demás no hace falta forzar, prohibir, amenazar, ordenar, castigar, premiar… Si les informamos del por qué nosotros no hacemos, decimos, comemos… tal cosa, ellos lo ven y entienden y a la larga todo tiene su efecto positivo. No es lo mismo obligarles a vestirse por qué estamos en casa de la abuela que explicarles que la abuela no se siente cómoda con nuestra desnudez  por tanto no queremos incomodarla, ¿verdad? El simple hecho de prohibir algo hace que ese algo tenga mucho más poder. No obstante, el no prohibir no es condición “sine quantum” de que van a hacer lo contrario a lo que nosotros queremos, necesitamos o deseamos.

Mis hijos, casi siempre, suelen escoger alimentos sanos para alimentarse porque saben y están informados sobre nutrición. Es un tema que a mí me apasiona. En casa se habla del efecto de ciertos alimentos en nuestro organismo… Yo soy vegetariana desde hace más de 20 años y ellos también lo son. No por imposición sino por información, ética y ecología. Mi pareja también ha hecho su camino al respecto y hace 3 años que también es vegetariano pero no tan “estricto” como yo. Nuestros hijos no se sienten atraídos por ningún trozo de “animal muerto”.

Un ejemplo sería: En una fiesta de cumpleaños o en casa de alguien que no come como nosotros. Uno de mis hijos me pregunta: “¿Mama qué lleva esto? ¿Tú vas a comerlo?” Yo le respondo que no voy a comerlo ya que lleva azúcar refinado, él ya sabe que nosotros no comemos azucares refinados,  pero añade: “Yo si quiero un trozo”… yo le contesto: “Cariño, si tú quieres come un poco”. Él coge un trozo, le pega un mordisco y me lo da diciendo: “Ya no quiero más”. Ni a Ainara ni a Naikari ni a mí nos gustan mucho los dulces pero a Urtzi y su padre les encantan. Ellos ya saben lo malo que es el azúcar refinado blanco para el cuerpo y su sabor es demasiado dulce para ellos acostumbrados al agave, las melazas, la estevia… No obstante, la prohibición de comérselo seguro que le haría más daño emocional que no el trozo en sí. Para mí, siempre, es más importante la relación con mis hijos y luego todo lo demás. Estoy convencida de que si les prohibiera comer algo en concreto, ellos lo querían con más intensidad o se lo comería a escondidas. Muy pocas veces comen cosas no sanas. Sus cuerpos ya les hablan y ellos saben escucharlos. Recuerdo un día que Urtzi, mi hijo mediano, me dijo que en la clase de hockey le habían dado “chuches”. Yo sólo le pregunté si se había comido muchas y él me dijo que sólo una y que las demás las había tirado. Incluso me enseñó  dónde. Cuando suceden cosas así es cuando nos damos cuenta de que todo va bien.

Si hemos decidido respetar sus intereses, pasiones, ritmos (académicamente hablado)… No sería lógico no respetar todo lo demás: cuándo y qué comer, cuándo y dónde dormir o despertar, cuándo y cómo ayudar en la casa, qué ropa ponerse, cómo peinarse…

Un buen día (de esto ya hace unos cuantos años) me plantee todas estas y más cuestiones. No tenía sentido para nosotros respetarlos académicamente (sus intereses y ritmos) y por otro lado llamarles (obligarles) para comer a la 1 o llevarles a la cama a las 9 o despertarlos a las 8 y obligarles a ordenar sus cosas… No parecía coherente.

Lo de la comida es lo que, en mi opinión, cuesta más a las familias. Si se tiene siempre comida sana al alcance de los niños (fruta fresca de temporada, frutos secos, semillas, zanahorias, tortas de cereales, pan casero, algún cereal hervido, patés vegetales, zumos naturales, leches vegetales…) no tendría por qué ser un problema. Quizás es que, a veces, los adultos somos los primeros, incoherentes, en este tema. Hay padres y madres que no quieren que sus hijos coman o beban ciertas cosas pero ellos sí los toman. El ejemplo es primordial y la mejor herramienta.

La Crianza Convencional es realmente bastante “anti-niños”. Nunca seríamos capaces de hacerles a los niños lo que a veces les hacemos (dejarles llorar, no cogerlos en brazos, no escucharles, dejarlos solos, separarnos de ellos cuando ellos no quieren, darles ordenes continuamente, gritarles…) si nos permitiésemos sentir lo que ellos están sintiendo y ver y sentir el mundo desde sus necesidades y entendimiento.  Dicho de otro modo: ver el mundo a través de sus ojos y sentir el mundo a través de su corazón. A muchos de nosotros se nos ha olvidado o ya no escuchamos al niño/a interior herido que aún llevamos dentro. Para poder hacer eso nuestro  niño/a interior debería estar sanado. Una buena forma para sanar nuestras heridas pasadas sería tratando a nuestros hijos de la forma en que nos hubiese gustado que nuestros padres y los adultos que entonces estaban con nosotros nos hubiesen tratado a nosotros.

¿Cómo se puede vivir sin horarios para comer ni dormir?Para las familias que siempre han tenido y siguen teniendo un horario fijo, les puede parecer un descontrol total. La verdad es que el cuerpo ya nos va diciendo cuando tenemos hambre y sueño siempre y cuando le escuchemos y le hagamos caso. Muy pocos adultos sabemos hacer eso. Comemos según un horario y no por hambre. Nuestros hijos no tienen esa necesidad impuesta desde fuera ahora (horarios laborables en su mayor parte), por tanto no se la impongamos nosotros… podríamos dejarles ser más libres, autónomos y escucharse a sí mismos mejor. Saber escuchar el cuerpo es todo un arte que muy pocos adultos sabemos hacer ya que a muy pocos nos dejaron hacerlo en su día. Como siempre digo, solemos hacerles a nuestros hijos lo que nuestros padres nos hicieron a nosotros sin antes preguntarnos si eso, a nosotros, nos gustó o no. Ya no recordamos cómo nos sentíamos, ¿verdad?

Nuestros 3 hijos suelen desayunar, comer, merendar y cenar los 3 juntos casi siempre a la misma hora. La verdad es que cuando su padre y yo nos ponemos a comer enseguida vienen y preguntan qué hay (si es que ese día no me han ayudado a preparar la comida y ya lo saben) y se sientan en la cocina con nosotros. A veces simplemente les digo que la comida ya está hecha y que si quieren que la sirva. No siempre comemos en el mismo sitio, a veces nos sentamos en el suelo, en la terraza, en el patio, en el comedor, en el sofá… Les encanta que me siente en la mesa pequeña con ellos. 1 o 2 días a la semana estamos fuera de casa todo el día con otras familias y comemos en el campo o parque. Ellos van viniendo cuando tienen hambre y se vuelven a jugar. No hay que olvidarnos que el juego también alimenta mucho. Si un día no desayunan mucho, luego comen más en la comida, sino han comido mucho al medio día luego comen más en la merienda, si vuelven dormidos en el coche por la noche y no han cenado, al día siguiente se levantan con un hambre atroz… Si realmente les dejamos que se escuchen, ellos se regulan muy bien y son bastante constantes. Para poder ver que eso pasa y es cierto sólo hay una forma… Confiar en ellos y darles esa libertad y respeto y saber esperar.

¿Qué hay de las comidas en familia, todos juntos?En mi opinión, lo importante de las reuniones familiares no debería ser el comer sino el estar todos juntos y compartir un buen rato. Si las reuniones familiares son divertidas, se habla, se deja hablar (tanto a los adultos como a los niños), se escucha (tanto a los adultos como a los niños), no hay televisión de por medio… seguro que a nuestros hijos les encantará estar con nosotros mientras comemos. Si ellos tienen hambre antes pues que coman. Cuando nos vean a papá y mamá sentados a comer seguro vendrán encantados y sino vienen por que están haciendo algo más importante para ellos pues, bien, también. Nuestros hijos no tienen horarios fijos para las comidas pero  el 90% del tiempo comemos juntos. Incluso los días que no estamos en casa. Ellos escogen nuestra compañía, no se la imponemos. Cuando llega papá más tarde y se pone a comer , siempre, suelen venir para contarle cosas y estar con él.

¿Tendrán que ir a la cama tarde o temprano, no? Se suele pensar que si respetamos a los niños y les damos libertad van a hacer  cosas “malas”, nos van a retar, poner a prueba, comportarse “mal”, ser rebeldes, hacer lo que les venga en gana, no respetar a los demás… Pues, he de decir que todo lo contrario. Un niño respetado, respetará a los demás. Los niños que actúan rebeldemente o por oposición son precisamente a los que se les ha limitado, obligado y forzado o prohibido  hacer lo que realmente querían o no hacer. Contrariamente a lo que mucha gente piensa, un niño que tiene libertad no tiene la necesidad de poner nada ni a nadie a prueba porque se siente seguro y no teme no poder hacer algo o no tener algo… No suele tener la necesidad de invadir la libertad del otro para así tener él más ya que su libertad no ha sido nunca “robada”. Puede entender mucho mejor cuando algo no se puede hacer (en casa de otra persona) o no puede tener algo (no son decisiones arbitrarias-hay un motivo). Suele adaptarse bien en sitios que hay normas, reglas y hábitos diferentes  ya que él sabe que sólo es allí donde debe comportarse de tal modo. En su casa, con los suyos, él es respetado y volverá a tener libertad.

En conclusión, para mí (una mamá Unschooler) no tendría ningún sentido no respetarles en estas y más cuestiones. Cuanto más confiamos en ellos más motivos nos dan para seguir adelante sin tantas reglas ni límites.

Fuente: Yvonne Laborda

El discurso de Luis Barragán al recibir el Pritzker que todo arquitecto debe conocer

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Si amas la arquitectura, el discurso de Luis Barragán te conmoverá y te hará reflexionar sobre el papel de la arquitectura.

Luis Barragán fue el primer arquitecto latinoamericano y el único mexicano -hasta el momento- en recibir el prestigiado Premio Pritzker. El jalisciense fue condecorado en la segunda edición del galardón el 3 de junio de 1980 en Dumbarton Oaks, Washington, D.C., donde ofreció un discurso de aceptación que por su belleza y profundidad, se trata de una lectura obligada para cualquier persona que aspire a convertirse en un profesional de la arquitectura.

En el discurso, Barragán incluyó reflexiones íntimas relacionadas con su vida que marcaron su estilo arquitectónico –al que llama autobiográfico–, como la influencia de la arquitectura popular mexicana y la vida rural.

Luis Barragán se dio tiempo para agradecer públicamente a colegas y otros artistas que marcaron decisivamente su carrera, como el pintor Jesús Reyes Ferreira, el poeta Carlos Pellicer y el filósofo Edmundo O’Gorman.

Su discurso es una carta de amor a la arquitectura, donde expresa su concepción sobre la belleza, el silencio y la soledad, además de su amor inequívoco por los jardines. En conjunto, el discurso de Barragán es un reflejo de la ideología que inspiró su trabajo cargado de reflexiones poéticas y filosóficas.

Discurso de Luis Barragán al recibir el Premio Pritzker

“Deseo dejar constancia, además, de mi respeto y admiración por el pueblo norteamericano, gran mecenas de las ciencias y de las artes, y que sin encerrarse dentro de los límites de sus fronteras las trascendió para distinguir de manera tan honrosa y generosa, en este caso, a un hijo de México. Tengo plena conciencia, por tanto, que el premio que se me otorga es un acto de reconocimiento de la universalidad de la cultura y en particular de la cultura de mi patria. Pero como nunca nadie se debe todo a sí mismo, sería mezquino no recordar en este momento la colaboración, la ayuda y el estímulo que he recibido a lo largo de mi vida por parte de colegas, dibujantes, fotógrafos, escritores, periodistas y amigos personales que han tenido la bondad de interesarse en mis trabajos.

Quisiera valerme de esta ocasión para presentar ante ustedes algunos pensamientos, algunos recuerdos e impresiones que, en su conjunto, expresen la ideología que sustenta mi trabajo. Y a este respecto ya se anticipó –aunque con excesiva generosidad– el señor Jay A. Pritzker cuando explicó a la prensa que se me había concedido el Premio por considerar que me he dedicado a la arquitectura “como un acto sublime de la imaginación poética”. En mí se premia entonces, a todo aquél que ha sido tocado por la belleza. En proporción alarmante han desaparecido en las publicaciones dedicadas a la arquitectura las palabras belleza, inspiración, embrujo, magia, sortilegio, encantamiento y también las de serenidad, silencio, intimidad y asombro. Todas ellas han encontrado amorosa acogida en mi alma, y si estoy lejos de pretender haberles hecho plena justicia en mi obra, no por eso han dejado de ser mi faro.

Religión y Mito

¿Cómo comprender el arte y la gloria de su historia sin la espiritualidad religiosa y sin el trasfondo mítico que nos lleva hasta las raíces mismas del fenómeno artístico? Sin lo uno y lo otro no habría pirámides de Egipto y las nuestras mexicanas; no habría templos griegos ni catedrales góticas ni los asombros que nos dejó el renacimiento y la edad barroca; no las danzas rituales de los mal llamados pueblos primitivos ni el inagotable tesoro artístico de la sensibilidad popular de todas las naciones de la Tierra. Sin el afán de Dios, nuestro planeta sería un yermo de fealdad. “En el arte de todos los tiempos y de todos los pueblos impera la lógica irracional del mito”, me dijo un día mi amigo Edmundo O’Gorman, y con o sin su permiso me he apropiado sus palabras.

Belleza

La invencible dificultad que siempre han tenido los filósofos en definir la belleza es muestra inequívoca de su inefable misterio. La belleza habla como un oráculo, y el hombre, desde siempre, le ha rendido culto, ya en el tatuaje, ya en la humilde herramienta, ya en los egregios templos y palacios, ya, en fin, hasta en los productos industriales de la más alta tecnología contemporánea. La vida privada de belleza no merece llamarse humana.

Silencio

En mis jardines, en mis casas, siempre he procurado que prive el plácido murmullo del silencio, y en mis fuentes canta el silencio.

Soledad

Sólo en íntima comunión con la soledad puede el hombre hallarse a sí mismo. Es buena compañera, y mi arquitectura no es para quien la tema y la rehuya.

Serenidad


Es el gran y verdadero antídoto contra la angustia y el temor, y hoy, la habitación del hombre debe propiciarla. En mis proyectos y en mis obras no ha sido otro mi constante afán, pero hay que cuidar que no la ahuyente una indiscriminada paleta de colores. Al arquitecto le toca anunciar en su obra el evangelio de la serenidad.

Alegría

¡Cómo olvidarla! Pienso que una obra alcanza la perfección cuando no excluye la emoción de la alegría, alegría silenciosa y serena disfrutada en soledad.

La muerte

La certeza de nuestra muerte es fuente de vida, y en religiosidad implícita en la obra de arte triunfa la vida sobre la muerte.

Jardines

En el jardín el arquitecto invita a colaborar con el reino vegetal. Un jardín bello es presencia permanente de la naturaleza, pero la naturaleza reducida a proporción humana y puesta al servicio del hombre, y es el más eficaz refugio contra la agresividad del mundo contemporáneo.

“El alma de los jardines”, decía Ferdinand Bac, “alberga la mayor suma de serenidad de que puede disponer el hombre”. Y fue Bac quien despertó en mí el anhelo de la arquitectura de jardín. El decía: “En este pequeño dominio (sus jardines de Les Colombiers) no he hecho otra cosa que unirme a la solidaridad milenaria que la que todos estamos sujetos, que no es sino la ambición de expresar con la materia un sentimiento común a muchos hombres en búsqueda de un vínculo con la naturaleza al crear un lugar de reposo, de placer apacible”. Ya se ve que es condición de un jardín aunar lo poético y lo misterioso con la serenidad de la alegría. No hay mejor expresión de la vulgaridad que un jardín vulgar.

En una vasta extensión de lava al sur de la ciudad de México me propuse, arrobado por la belleza de ese antiguo paisaje volcánico, realizar algunos jardines que humanizaran, sin destruir tan maravilloso espectáculo. Paseando entre las grietas de lava protegido por la sombra de imponentes murallas de roca viva, repentinamente descubrí. ¡Oh sorpresa encantadora!, pequeños secretos valles verdes rodeados y limitados por las más caprichosas, hermosas y fantásticas formaciones de piedra que había esculpido en la roca derretida el soplo de vendavales prehistóricos.

Tan inesperado hallazgo de esos valles me produjo una sensación no desemejante a la que tuve cuando, caminando por un estrecho y oscuro túnel de la Alhambra, se me entregó, sereno, callado y solitario, el hermoso patio de los mirtos de ese antiguo palacio. Contenía lo que debe contener un jardín bien logrado: nada menos que el universo entero. Jamás me ha abandonado tan memorable epifanía y no es casual que desde el primer jardín que realicé en 1941, todos los que le han seguido pretenden con humildad recoger el eco de la inmensa lección de la sabiduría plástica de los moros de España.

Fuentes

Una fuente nos trae paz, alegría y apacible sensualidad alcanza la perfección de su razón de ser cuando por el hechizo de su embrujo, nos transporta, por decirlo así, fuera de este mundo. En la vigilia y en el sueño me ha acompañado a lo largo de mi vida el dulce recuerdo de fuentes maravillosas; las que marcaron para siempre mi niñez: los derramaderos de aguas sobrantes de las presas; los aljibes de las haciendas; los brocales de los pozos en los patios conventuales; las acequias por donde corre largamente el agua; los pequeños manantiales que reflejan las copas de los árboles milenarios; y los viejos acueductos que desde lejanos horizontes traen presurosos el agua a las haciendas con el estruendo de una catarata.

Arquitectura

Mi obra es autobiográfica, como tan certeramente lo señaló Emilio Ambas en el texto del libro que publicó sobre mi arquitectura el Museo de Arte Moderno de Nueva York. En mi trabajo subyacen los recuerdos del rancho de mi padre donde pasé años de niñez y adolescencia, y en mi obra siempre alienta intento de transponer al mundo contemporáneo la magia de esas lejanas añoranzas tan colmadas de nostalgia. Han sido para mí motivo de permanente inspiración las lecciones que encierra la arquitectura popular de la provincia mexicana: sus paredes blanqueadas con cal; la tranquilidad de sus patios y huertas; el colorido de sus calles y el humilde señorío de sus plazas rodeadas de sombreados portales. Y como existe un profundo vínculo entre esas enseñanzas y las de los pueblos del norte de África y de Marruecos, también éstos han marcado con su sello mis trabajos.

Católico que soy, he visitado con reverencia y con frecuencia los monumentales conventos que heredamos de la cultura y religiosidad de nuestros abuelos, los hombres de la colonia, y nunca ha dejado de conmoverme el sentimiento de bienestar y paz que se apodera de mi espíritu al recorrer aquellos hoy deshabitados claustros, celdas y solitarios patios. Cómo quisiera que se reconociera en algunas de mis obras la huella de esas experiencias, como traté de hacerlo en la capilla de las monjas capuchinas sacramentarias en Tlalpan, Ciudad de México.

El arte de ver

Es esencial al arquitecto saber ver; quiero decir ver de manera que o se sobreponga el análisis puramente racional. Y con este motivo rindo aquí un homenaje a un gran amigo que con su infalible buen gusto estético fue maestro en ese difícil arte de ver con inocencia. Aludo al pintor Jesús (Chucho) Reyes Ferreira a quien tanto me complace traer ahora la oportunidad de reconocerle públicamente la deuda que contraje con él por sus sabias enseñanzas. Y a este propósito no está fuera de lugar traer a la memoria unos versos de otro gran y querido amigo, el poeta mexicano Carlos Pellicer: por la vista el bien y el mal nos llegan / Ojos que nada ven / almas que nada esperan.

La nostalgia


Es conciencia del pasado, pero elevada a potencia poética, y como para el artista su personal pasado es la fuente de donde emanan sus posibilidades creadoras, la nostalgia es el camino para que ese pasado rinda los frutos de que está preñado. El arquitecto no debe, pues, desoír el mandato de las revelaciones nostálgicas, porque sólo con ellas es verdaderamente capaz de llenar con belleza el vacío que le queda a toda obra arquitectónica una vez que ha atendido las exigencias utilitarias del programa. De lo contrario la arquitectura no puede aspirar a seguir contando entre las bellas artes.

Mi socio y amigo el joven arquitecto Raúl Ferrera y el pequeño equipo de nuestro taller comparten conmigo los conceptos que tan rudimentaria e insuficientemente he intentado presentar ante ustedes. Hemos trabajado y seguiremos trabajando animados por la fe en la verdadera estética de esa ideología y con la esperanza de que nuestra labor, dentro de sus muy modestos límites, coopere en la gran tarea de dignificar la vida humana por los senderos de la belleza y contribuya a levantar un dique contra el oleaje de deshumanización y vulgaridad.

Autor: Alejandro I. López

Fuente: Admagazine

«Ser fieles a Jesucristo para recristianizar el mundo»: la receta de Rod Dreher ante el ataque woke

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Para Rod Dreher, que vivimos ante un «régimen totalitario» está fuera de toda duda. El autor de La Opción Benedictina y Vivir sin mentiras (Ediciones Encuentro) descubre en la corriente woke uno de los principales brazos armados de este nuevo «régimen», como principal encargada de generar «una situación en la que solo hay una ideología permitida y todo está politizado».

Así lo ha expresado este jueves en la segunda jornada del congreso Hacia una renovación cristiana de Europa organizado por el Centro de Estudios, Formación y Análisis Social (CEFAS) en la Universidad San Pablo CEU.

En su intervención, que giró en torno a la batalla cultural y el compromiso cristiano, el converso a la religión ortodoxa llamó a los cristianos a «no comulgar con la ideología de género ni con la teoría crítica de la raza», pero advirtió de las consecuencias que esto podría conllevar: «Cualquier resistencia al avance woke se entiende como una agresión».

La ideología woke o el wokismo es una rama de la extrema izquierda que en nombre de la justicia social pretende cancelar, multar y acallar cualquier argumentación contraria. El filósofo Rémi Brague la resume como «siempre confesar culpas, nunca recibir absolución».

Convencido de la necesidad de contemplar la realidad «con ojos claros, sin sentimentalismo y con el coraje de ser fieles a Jesucristo para recristianizar el mundo», Dreher conversó con Religión en Libertad durante el Congreso y alentó a que los cristianos tengan «el valor de luchar contra esta corriente», convencido de que «la gente necesita esperanza».

– ¿Cree que una Ucrania en la Unión Europea, en el Parlamento Europeo, ayudaría a recristianizar Europa, o al menos aportar sentido común?

-La entrada de Polonia en la Unión Europea, ¿ha servido para cristianizar la Unión o para descristianizarse a sí misma? Lo que está sucediendo es que la gente joven en Polonia es cada vez menos católica. Creo que ocurriría lo contrario, la entrada de Ucrania en la Unión Europea no serviría para cristianizar la propia Unión Europea, sino que aceleraría la pérdida de la fe entre los ucranianos.

– ¿Cómo cree que está afectando la guerra entre Rusia y Ucrania, cada vez más cruel, a la relación entre las iglesias ortodoxas y a la visión de la ortodoxia en sí, como forma de organizarse los cristianos? 

-Es una tragedia y una desgracia. Me generó mucha satisfacción ver que mi patriarca en Nueva York pidió por la paz y [se posicionó] en contra de la guerra. Creo que eso es muy bueno. En cambio, el patriarca de Moscú está completamente comprometido con Putin y con el estado ruso.

Cuando hablo con amigos católicos les digo que eso no siempre es positivo, la prueba es lo que está pasando con la iglesia ortodoxa. No se está pronunciando porque dependen completamente del Estado. En Estados Unidos esto va a dañar mucho la imagen de los ortodoxos y de la Iglesia ortodoxa.

Rod Dreher, durante su ponencia en el congreso «Hacia una renovación cristiana de Europa» en la Universidad San Pablo CEU (Paula Argüelles/El debate). 

-Sobre el desafío woke y de género, ¿hasta qué punto pueden los cristianos colaborar con personas no cristianas para ganar espacios de libertad de acción y expresión?

-No solo pueden sino que deben hacerlo. Cuando hablé con los disidentes soviéticos, todos ellos me decían que debíamos encontrar hombres y mujeres con valor para luchar por los mismos principios y valores que los cristianos.

Una señora que era católica y había luchado contra el comunismo, me contó que lo más importante, y que menos había, era gente con coraje para luchar contra el comunismo. Tenemos el ejemplo de Václav Havel -el primer presidente de la República Checa-, que sin ser cristiano, esta mujer lo veía como un ejemplo a seguir. En Estados Unidos, muchos líderes cristianos no dicen nada [contra el desafío woke o de género] pero en cambio si hay gente de la extrema izquierda que tiene el valor y el coraje de luchar contra esta corriente.

En «Vivir sin mentiras», que puedes conseguir aquí, Rod Dreher conversa con disidentes del comunismo y ofrece algunas de las claves aprendidas para la resistencia de los cristianos frente a las imposiciones woke o de género.

-¿Conoce algún caso?

-De hecho tengo una conocida, Bari Weiss, que es judía, lesbiana e izquierdista y que está completamente en contra de la corriente woke. Hace dos años, ella misma nunca habría creído que acabaríamos en el mismo bando y aquí estamos hoy, luchando juntos.

Algunos de los hombres y mujeres que más valientemente luchan contra la cultura woke son de izquierdas y ateos, no compartimos la fe pero si el coraje, y esto es importante. La cualidad más difícil de encontrar es el valor.

Conoce en este enlace el caso de la represaliada por la corriente woke Bari Weiss y sus consejos para hacerle frnte.

-En este sentido, ¿qué papel debe ocupar la fe en la batalla contra la corriente woke?

-Por un lado, tenemos que encontrar compañeros que sin compartir la fe, puedan estar de nuestro lado. Pero tampoco podemos olvidar la fe: tenemos que mostrar nuestra oposición en base a algo positivo. Si somos perseguidos ahora por la cultura woke sabemos que Jesús sufrió también la persecución. Los disidentes del comunismo me contaban que uno de los elementos más importante del cristianismo del este era el sentido del sufrimiento. Si no sabías sufrir por Cristo y por la cruz, caías ante el comunismo.

-Como periodista, ¿qué estrategia aconseja seguir para hacer frente a grandes males de nuestro tiempo como el desafío woke, el género o el odio a la fe?  

-Es más importante que nunca contar historias. Es muy fácil que los cristianos tengan miedo y sean faltos de valor porque el enemigo parece muy grande y poderoso y nosotros muy pequeños. Pero si contamos historias de esperanza y de verdad, daremos esperanza y valor a la gente, y eso es lo que les hará crecer. Tal vez [los medios cristianos] sean pequeños y el enemigo tenga mucho poder, pero la gente necesita esperanza. Podemos dársela.

Autor: José María Carrera

Fotografía: José María Carrera

Fuente: religión en libertad

Faulkner por los caminos del sur

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En el mundo todos podemos escribir–o casi todos-. Podemos poner con tinta en papel lo que se nos viene a la maceta, a veces ideas, a veces datos, a veces el resguardo de la memoria o las cuentas del negocio para sumar el dos-más-dos que da cinco; o acaso el día a día para las nostalgias futuras.

Eso es: todos podemos escribir. Pero una cosa es escribir o redactar y otra cosa es escribir bien, cosa muy distinta; y todavía más diferente: Escribir bien está muy lejos de hacer arte. Incontables lo intentan pero no lo consiguen. De pronto la ganancia es el intento mismo.

Muchos de ellos consiguen escribir y hacer arte. Como sin proponérselo producen inmensidades del pensamiento y del  ser, aunque también escribir-arte es el resultado de su talento personal, del toque divino que no es para todos, del “buscaba mi alma con afán tu alma”… Pero eso no significa que el dotado se pase la vida tocando la lira y contemplando la inmensidad: No. Hacer arte también tiene que ver con el esfuerzo cotidiano:  “La chinga”, que se dice en México.

Miguel Ángel Granados Chapa lo decía así: “… es 5% de inspiración y 95% de transpiración”; esto es: significa sobre todo vivir; y de ahí de la entrega cotidiana a leer, ver, entender, caminar por el mundo con alas y ojos de águila, interpretar, asimilar, transformar realidades en palabras y formas de tal galanura que resultan un aliciente para el ser humano en sus esencias más profundas. Y la parte más terrorífica pero ineludible es la soledad, la más profunda soledad.

Truman Capote, que sabía de esto, lo escribió así en “Música para camaleones”…: “Comencé a escribir a los ocho años, inesperadamente, sin la inspiración de un modelo. No conocía a nadie que escribiera. En realidad, apenas si conocía a alguien que leyera. El hecho era que sólo cuatro cosas me interesaban: leer, ir al cine, zapatear y dibujar. Luego, un día, empecé a escribir, sin saber que me había encadenado, depor vida, a un amo noble pero despiadado. Cuando Dios nos ofrece un don, al mismo tiempo nos entrega un látigo, y éste sólo tiene por finalidad la autoflagelación.

“… Dejé de divertirme cuando descubrí la diferencia entre escribir bien y mal, y luego hice un descubrimiento más alarmante aún: la diferencia entre escribir bien y el verdadero arte. Una diferencia sutil, pero feroz. Después de eso, cayó el látigo. Así como algunas personas practicaban el piano o el violín cuatro y cinco horas diarias, yo practicaba con mis lápices y papeles…”

Y junto está el complemento perfecto: el gran lector. Y aquí de nuevo la cuenta de las calidades. Leer lo hace todo mundo –o casi-. Se lee de forma inmediata o compulsiva, o por ser parte de nuestra cotidianeidad o nuestro trabajo; incluso como solaz y deleite… Pero leer bien-bien, requiere una enorme carga de interés, de capacidad lectora, de aprovechamiento, de calidad interpretativa, de reconocimiento de la palabra, la frase, la oración, el párrafo como joyas puestas en corona: o no.

Leer requiere introspección. Requiere soledad, asimismo. Requiere atención en el detalle, en el árbol y en el bosque. Requiere al mismo tiempo disfrutar el viaje tanto como en la llegada. Requiere eso: “Un poco de gracia, y otra cosita.”

Y todo esto viene al caso porque se trata de volver a un autor indispensable para las letras universales: William Faulkner.

Un autor que miraba al mundo desde el sur profundo de su país; que entendía las flaquezas humanas como parte del ser, pero también el dolor que causan el racismo, la segregación, la supremacía de una raza y el cáncer del agravio de unos contra otros. Y una de sus herramientas fue el hablar cotidiano del sur de Estados Unidos que se convierte en literatura y que está en su obra monumental.

Su obra es un portento de imaginación, de técnica, de experimentación y concreción. Pocos como él pudieron transformar a la literatura mundial en encuentros con el futuro. Escritor de entreguerras, renovó las técnicas narrativas y ‘la superación de las tendencias realistas y naturalistas de la centuria anterior.’

‘Tenía una voz honesta y original, una visión perturbadora y única de la vida escrita desde una posición de fuerza. La técnica era a fin de cuentas el medio necesario para transmitir su estilo, la voz propia, dependiendo de la naturaleza del tema, pero nunca un fin en sí mismo.’

William Falkner –así escrito, aunque luego por una errata en la portada de uno de sus primeros libros se transformó en Faulkner- nació New Albany,  EUA,  en 1897 y murió ahí cerca, en  Oxford en 1962. De una familia tradicional y sureña, mantenían el recuerdo permanente de la guerra de Secesión porque su bisabuelo, el coronel William Clark Falkner, participó en ella.

Fue un mal estudiante. De hecho hizo estudios aquí o allá no terminó la secundaria. En 1915 dejó los estudios de plano y comenzó a trabajar.  Fue vendedor de ron durante la prohibición; pintor de brocha gorda; bombero; cartero en la Universidad de Oxford, (de donde lo despiden por tener la  costumbre de leer la correspondencia antes de entregarla).

Luego de ser parte de la Real Fuerza Aérea Británica regresó a su ciudad e intentó estudiar en la universidad, en Mississippi: No concluyo. Prefirió la vía libre porque junto con sus actividades laborales decidió dedicarse a la lectura. Leía mucho. Permanecía ausente y absorto por horas y días desde muy niño. Y escribía.

Primero intentó la poesía. En 1924 publicó “The Marble faun” Nada original. Pero ya estaba en cierne lo que sería su obra posterior. En 1926 se fue a vivir a Nueva Orleans, donde trabajó  como periodista y ahí conoció al escritor Sherwood Anderson, quien le ayudó a publicar su primera novela: “La paga de los soldados”.

Luego de un viaje por Europa  comenzó a escribir una serie de novelas ubicadas en el condado ficticio de Yoknapatawpha (inspirado en el condado de Lafayette, Mississippi).

En su primera de estas novelas, “Sartoris” (1929), identificó al coronel Sartoris con su bisabuelo, William Cuthbert Falkner. Enseguida apareció su primera obra maestra: “El sonido y la furia”. Una obra complicada de lectura e indispensable. Y en adelante aparecerían obras maestras en tanto él mismo se sumergía en el tormento del alcoholismo.

Innovador de la narrativa utilizó el monólogo interior, incluyó múltiples narradores o puntos de vista y mostró distintos tiempos en uno a lo largo de la narración.

“El experimentalismo de Faulkner siguió apareciendo en sus siguientes novelas: en ¡Absalón, Absalón! (1936), la estructura temporal del relato se convierte en laberíntica, al seguir el hilo de la conversación o del recuerdo, en lugar de la linealidad de la narración tradicional, mientras que Las palmeras salvajes (1939) es una novela única formada por dos novelas, con los capítulos intercalados, de modo que se establece entre ellas un juego de ecos e ironías nunca cerrado por sus lectores ni por los críticos.”

Tenía complicaciones económicas derivadas de sus excesivos gastos. Esto a pesar del éxito de ventas de sus novelas. Así que por razones utilitarias comenzó a trabajar como guionista en Hollywood. Esto le permitió ganar dinero para el sustento familiar, pero también lo mantenía en vilo por su problema con el alcohol.

Aun así su obra mantenía un ritmo constante y creciente. Enormes reconocimientos nacionales e internacionales. En 1930 publicó “Mientras agonizo”; en 1932 “Luz de agosto” en 1938; “El villorrio”, 1940, “Desciende Moisés” en 1942; en 1954 “Una fábula” (por el que le otorgaron el Premio Pulitzer de 1955), “La ciudad” en 1957; “La mansión” en 1959 y “Los rateros” en 1962 por el que también le otorgan un Pulitzer. En 1949 le otorgaron el Premio Nobel de Literatura por su obra.

Y nada, que de pronto ahí está un artista que renovó las letras, que construyó mundos imaginarios con base en sus propias realidades y que devolvió al ser humano el humanismo; su grandiosidad pero también su autodestrucción. Su obra muestra la capacidad de escribir con arte, pero también el látigo que utilizó durante toda su vida. No fue un hombre feliz. Y eso es el pago por la grandeza. Lo es en muchos casos de escritores a la altura del arte.

“Un escritor es intrínsecamente incapaz de decir la verdad; por eso llamamos ficción a lo que escribe” y “Se puede confiar en las malas personas, no cambian jamás”.

Autor: Joel Hernández Santiago

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UNA MONJA RECIBIRÁ EL MÁS ALTO HONOR CIVIL EN ESTADOS UNIDOS

La declaración de la Casa Blanca dice que el premio se otorga a los estadounidenses “que han hecho contribuciones ejemplares a la prosperidad, los valores o la seguridad de los Estados Unidos, la paz mundial u otros esfuerzos sociales, públicos o privados significativos”. 

La monja católica estadounidense Simone Campbell, parte de la Congregación de las Hermanas del Servicio Social, recibirá la Medalla Presidencial de la Libertad el 7 de julio, anunció la Casa Blanca el viernes. Este premio es el honor civil más alto en los EE. UU. y la hermana Campbell será una de las 17 personas que lo recibirán durante la ceremonia. Fue directora de la organización católica de cabildeo por la justicia social Network, hasta su jubilación el año pasado. 

La Casa Blanca la describió como “una destacada defensora de la justicia económica, la reforma migratoria y la política de atención médica”, y es conocida por haber organizado “Nuns on the Bus”, una gira que la llevó a ella y a otras hermanas a cientos de eventos en todo el país. Estados Unidos para llamar la atención sobre la necesidad de una red de seguridad social ampliada. 

La hermana Campbell tuiteó que estaba “profundamente honrada por este inesperado reconocimiento, que destaca el importante trabajo de levantar las experiencias de la gente común en nuestra nación para hacer una política para todos”. 

La declaración de la Casa Blanca dice que el premio se otorga a los estadounidenses “que han hecho contribuciones ejemplares a la prosperidad, los valores o la seguridad de los Estados Unidos, la paz mundial u otros esfuerzos sociales, públicos o privados significativos”. 

El hiperindividualismo: El gran drama del Siglo XXI

Hay una «enfermedad» social silenciosa que está haciendo estragos en la sociedad. Nos hace vivir solos y no nos deja saborear lo bello de la vida: el compartirla con los demás
En las últimas décadas, en el marco de una creciente explosión digital, las sociedades occidentales están viviendo bajo un hiperindividualismo que entra en colisión con lo mejor de una vida buena, sosegada y compartida a la que están llamados los hombres y las mujeres de hoy.

Y si hablamos de plenitud humana nos referimos a una vida de amistad, comunitaria, de encuentro con vistas a diversos fines sociales, culturales, trascendentes.

Las asociaciones de vecinos mejoran la vida de las viviendas y los barrios; los clubs deportivos facilitan una vida sana y una actividad física vital para la salud; las iniciativas culturales –casino, grupos de teatro, exposiciones y museos, etc.- no solo son encuentro social, sino que invitan a una vida cultivada en tradiciones musicales e iniciativas literarias, en historias y relatos comunes; el voluntariado social no solo ayuda a los más necesitados sino que llena de sentido la vida de todos aquellos que se dedican a servir desde el altruismo.

Cuál es el reverso de esta vida social en declive: pues sencillamente la soledad no elegida como el origen de muchos males entre los más jóvenes, entre los adultos y ostensiblemente entre los mayores.

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¿Quién nos da esos abrazos que nos protegen de la soledad?
Estamos hablando de aislamiento social; de desconfianza; polarización; de la ruptura de muchas familias; de la pérdida de la comunidad y del sentido de pertenencia. Crece, en el seno del este hiperindividualismo, un tribalismo y un populismo llenos de odio.

Aumentan las tasas de suicidio; en otros muchos casos constatamos el aumento de los problemas de salud mental (a mendo juvenil). Prepondera una crisis espiritual causada por la pérdida del propósito común; la pérdida de muchas iniciativas de solidaridad que une a las personas a través de las diferencias.

Creemos, también, que hemos perdido las historias y las causas comunes que fomentan la vida asociativa, la reciprocidad, el compañerismo y el propósito. Y es que estamos viviendo una inflación del yo y en paralelo una crisis de sociabilidad y empatía muy profundas.

Nos han prometido algo que no es real
El Estado liberal y el último capitalismo nos han prometido la felicidad a través de una administración que se ocupa de nuestras necesidades –sanidad, educación, pensiones, seguridad- y un mercado que ambiciona responder a casi todos los afanes de consumo. No es suficiente. El resultado no es la satisfacción sino a menudo el vacío en las opulentas sociedades occidentales.

Lo tenemos todo, pero falta algo porque solo andamos buscando la autorrealización individual, a menudo desde el narcisismo y el exhibicionismo, el disfrute a corto plazo, y, todo, desde una ética emotivista que nos inclina a justificar moralmente lo que nos satisface en detrimento del otro, de los otros, de los vínculos más hondos, de Dios mismo.

El hombre y la mujer de nuestros días aspiran a mucho más en la línea de la conocida reflexión de San Agustín (354-430): “Nos creaste para ti, Señor, y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en ti” (Confesiones I, 1).

Gordofobia: el odio y menosprecio hacia las personas obesas

Un sesgo utilizado para discriminar a personas (especialmente mujeres) percibidas como «gordas».

En el año 2005, el profesor de psicología e investigador Kelly D. Brownell, junto a Rebecca Puhl, Marlene Schwartz y Leslie Rudd publicaron un libro llamado Weight Bias: Nature, Consequences and Remedies.

En esta obra se planteaba una idea que en los últimos años ha sido recogida por muchos movimientos sociales: aunque la obesidad es un problema de salud, parte de sus inconvenientes no se limitan al malestar físico que produce. Hay un malestar extra, de tipo psicológico, que es producido por un sesgo discriminador contra las personas con sobrepeso: la gordofobia.

¿Qué es la gordofobia?

El concepto de gordofobia sirve para designar un sesgo automático y normalmente inconsciente que lleva a discriminar, objetivizar y minusvalorar a las personas con sobrepeso, especialmente si esas personas son mujeres.

Las personas gordas son asociadas automáticamente a la falta de autoestima, a las dificultades para vivir una sexualidad de manera satisfactoria y a la necesidad de llamar la atención esforzándose mucho. En definitiva, se entiende que estas personas parten con una desventaja definitiva que hace que valgan menos al no «poder competir» con el resto. Vistas con las gafas de la gordofobia, estas personas son percibidas como individuos desesperados, que aceptarán un peor trato tanto informal como formal, y que estarán dispuestas a ser más explotadas laboralmente.

Es, en definitiva, un modo de pensar que se caracteriza por hacer cargar con un estigma social a las personas obesas. Eso significa que no forma parte de un cuadro clínico, tal y como sí lo hace, por ejemplo, la agorafobia. En la gordofobia, el sobrepeso se considera una excusa para poder hacer pasar a ciertas personas por otro rasero moral. De algún modo, la estética dicta el tipo de ética que se aplica sobre esta minoría… Porque las personas con sobrepeso son minoría, ¿verdad?

Cada vez es más fácil ser obeso

La gordofobia tiene un aspecto paradójico. Aunque las personas obesas se consideran algo extraño y con menos valor porque se salen de la normalidad estadística, esa misma normalidad estadística es cada vez más reducida, especialmente en el caso de las mujeres.

Si bien desde el punto de vista médico los estándares sobre los que es y lo que no es obesidad tienen buenos fundamentos y se basan en conocimiento científico sobre cómo es un cuerpo saludable, más allá de estos entornos especializados y profesionales ser gorda es, cada vez más, lo normal. No es que las mujeres se alimenten cada vez peor, es que el umbral sobre lo que se considera la obesidad es cada vez más bajo, es muy fácil traspasarlo.

Incluso en el mundo de las modelos, salirse ligeramente de lo que dictan los cánones de belleza da pie a conflictos. Que se lo pregunten por ejemplo a Iskra Lawrence, conocida especialmente por sus respuestas ante las «acusaciones» sobre su peso. El hecho de que incluso estas mujeres tengan que afrontar estos tratos sirve para hacerse una idea sobre lo que tienen que soportar mujeres anónimas y tanto o más alejadas del canon de belleza.

La palabra «gorda» es tabú

La gordofobia ha dejado una huella tan poderosa en nuestra cultura que incluso el concepto el que alude resulta un tabú. La industria de la moda ha tenido que inventarse mil y un neologismos y eufemismos para referirse a las tallas grandes y a la morfología de las mujeres que desde otros contextos son acusadas de ser gordas: curvy, rellenita, talla grande… fórmulas lingüísticas que se intuyen artificiales y que, en cierto modo, confieren mayor fuerza al término «gorda» por su sonora ausencia.

Es por eso que desde ciertos movimientos sociales vinculados con el feminismo se ha decidido empezar a luchar contra la gordofobia reapropiándose del término «gorda» y exhibiéndolo con orgullo. Esta es una estrategia política que recuerda a una propuesta de la psicolingüística conocida como la hipótesis de Sapir-Whorf, y que dicho llanamente consiste en la idea de que el modo en el que se utiliza el lenguaje moldea el modo en el que se piensa.

Esta hipótesis puede ser cierta o no (en la actualidad no cuenta con demasiado apoyo empírico), pero más allá de esto cabe imaginarse que reapropiarse de esa palabra puede suponer una manera de defenderse de la gordofobia luchando en su propio terreno. Queda claro que la lucha por la igualdad pasa por hacer que desaparezcan estos sesgos irracionales, que son psicológicos pero también de raíz social, y que solo entorpecen las relaciones humanas. Y queda caro también que queda un largo camino por recorrer.

Defender la posibilidad de que todas las personas puedan vivir de manera saludable no pasa por estigmatizar al que es diferente.

Autor: Arturo Torres, Psicólogo. Licenciado en Sociología por la Universitat Autónoma de Barcelona. Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona. Posgrado en comunicación política y Máster en Psicología social.

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