InicioCulturaNiños criminales: infancias arrebatadas por la fuerza

Niños criminales: infancias arrebatadas por la fuerza

Iker era sólo un niño cuando se involucró con el crimen organizado en Nuevo Laredo, Tamaulipas, su ciudad natal, debido a unos tíos que estaban involucrados con el llamado ‘Cartel del Noreste’, enemigo de Los Zetas.

Luis Padua DETONA® 

A sus 14 años, Iker ingresó formalmente al cartel

Desde entonces, su adolescencia fue robada: en vez de jugar y hacer deporte, recibió adiestramiento militar, aprendió a usar metralletas AK-47 y a irrumpir violentamente en negocios y domicilios.

Aprendió a odiar a muerte a sus rivales, y sus ‘premios’ por hacer las cosas bien eran unas latas de atún.

Se perdió de las felicitaciones de los padres que dan a los hijos por sacar buenas calificaciones; se privó de las convivencias con amigos, las idas al cine, y demás vivencias positivas que ofrece una vida normal a los jóvenes.

En cambio, aprendió a ‘halconear’, a disparar… y a matar.

A los 16 años cometió su primer asesinato

Fue una ‘lección’ que le dieron a un traidor de la banda, al que le cortaron las manos y luego la cabeza.

“Esa primera vez que maté a alguien sí sentí feo. 

Ya con la segunda, tercera o cuarta ya no sientes nada”.

Foto: Twitter@gorez1

Foto: Twitter@gorez1

Ese es uno de muchos testimonios recopilados por la organización civil Reinserta para un estudio sobre menores de edad reclutados en México para laborar en el crimen organizado.

Tristemente, son decenas de miles los casos en México como el de Iker.

Los cálculos de las distintas agrupaciones que estudian el fenómeno del reclutamiento forzado de menores por el crimen organizado indican que al menos unos 30,000 niños y niñas de entre 5 y 17 años trabajan para los cárteles.

Esto es, 30,000 infancias destruidas y de vidas marcadas para siempre, que inevitablemente terminan mal.

Reclutar menores no sólo es más fácil para los criminales; también les representa una mayor rentabilidad porque a los menores se les paga poco o casi nada. 

O sea, es una manera de obtener mano de obra increíblemente barata

Y aunque inexperimentados, los adolescentes se convierten en las nuevas generaciones de criminales para hacer crecer las organizaciones y sus operaciones.

Ejemplo de esto es el ahora tan mencionado Cártel Jalisco Nueva Generación que lideraba el recientemente abatido capo Nemesio Rubén Oseguera alias “el Mencho”.

Fuente Detona

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