Autor: Bertha Inés Herrerías Franco
La pandemia, lo sabemos, también ha tenido sus cosas buenas. Una de ellas ha sido el aumento de los niveles de lectura. En las pantallas, junto con los teléfonos, las series y los juegos, leer ha sido una de las actividades que más han ayudado a la población en esta difícil circunstancia.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a través del Módulo sobre Lectura (MOLEC), el 71.6% de la población de 18 años y más que saben leer y escribir, declararon haber leído algún libro durante el confinamiento. Un estudio en la población que reside en México de más de 18 años de edad, en 32 áreas con más de 100 mil habitantes, determinó que en los últimos doce meses la población adulta leyó en promedio 3.7 ejemplares, cifra que no se alcanzaba desde 2017.
Este informe señala que entre 2016 y 2021, el porcentaje de población lectora de libros en digital pasó del 6.8 al 21.5%; los de revistas aumentaron del 2.6 al 21.6% y los de periódicos digitales del 5.6 al 21.3%. Según este estudio, hoy en México, las personas leen en promedio 3.4 libros al año.
Nueve de cada diez personas con al menos un grado de educación superior declararon haber leído algún material de cualquier tema, pero sólo cinco de cada diez personas sin educación básica terminada declararon leer notas periodísticas, de política entre otras.
El porcentaje de quienes leen de manera digital también aumentó: en lo que va de este año el porcentaje se triplicó en relación con lo declarado por la población en 2016 con un 21.5%. Hasta antes de la pandemia el tiempo de lectura en medios digitales era de 41 minutos diarios y subió hasta 59 minutos por día.
Sin embargo, algunos especialistas señalan que las ventas de libros digitales no aseguran que los compradores en realidad lean los ejemplares, pero reconocen que en la mayoría de los casos la lectura se ha convertido en un hábito.
Según los mismos especialistas, la lectura puede reducir los niveles de estrés en un 68%, incluso más que ver series, escuchar música o pasear; no obstante, hay que hacerlo con cuidado. Al hacerlo en pantalla se recomienda hacer pausas de unos quince minutos para evitar los riesgos a la salud en vista y cuerpo.
Ahora que, poco a poco, recuperamos vida, actividades y la dinámica acostumbrada hasta antes de la pandemia, tenemos la oportunidad de mantener los buenos hábitos adquiridos en el confinamiento. Entre ellos, y de los principales, el placer de leer.
